YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROS  

YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROS2  

Cuando nos propusieron participar en la misión sanitaria de Yakaar África todo eran dudas. Siempre había tenido en mente participar en un proyecto de cooperación sanitaria, pero no tenía claro si ahora era el momento. Fue al escuchar con qué entusiasmo relataban su experiencia los compañeros que habían viajado otros años, cuando me empezó a picar el gusanillo. El remate final fue mi reunión con Pepa Conejos, nuestra abanderada, que con ilusión y paciencia resolvió todas mis dudas. Ya estaba convencida.  

De nuestra primera reunión de grupo me lleve una muy grata impresión. Me pareció un equipo equilibrado, con ganas de trabajar y buen humor. ¡Y nos acabábamos de conocer! Las semanas previas al viaje fueron intensas; preparar las cajas con medicación, organizar el equipaje…Sin darnos cuenta ya estábamos montados en el avión camino a Dakar.  

Desde el primer día me sentí bien acogida por Senegal. Siempre recibidos con una sonrisa y un saludo amable, doy fe de que se trata del país de la hospitalidad.  

Sus paisajes eran todo un estímulo para los sentidos. Lo abigarrado de las calles de las ciudades con todo tipo de vehículos abarrotados, animales vagando y mercados coloridos; la caída del sol sobre la tierra roja del País Bassari, con sus chozas de adobe y paja; los bosques de baobabs y las tortuosas raíces de las ceibas; la calidez de sus playas salpicadas de cocoteros; la caótica llegada de los pescadores a Mbour en sus cayucos…  

En nuestra gran ruta senegalesa, cada amanecer era una nueva aventura. Hubo algún contratiempo (pérdida de maletas, pinchazo de furgoneta, visitantes varios en las habitaciones, caminos plagados de baches y charcos difíciles de franquear…) pero siempre afrontados con buen humor.  

El trabajo en equipo ha sido excepcional, siempre coordinado coordinado y fluido, unido a la hora de tomar decisiones en el manejo de los pacientes más complejos. Agradecer también el esfuerzo de los traductores, que atendieron con nosotras manos a mano a los niños, tratándolos siempre con cariño y haciendo en muchos casos de auxiliares y educadores.  

De los niños siempre hay cosas que aprender. Me sorprendió su madurez e independencia. Era llamativo ver como con menos de diez años acudían solos a la consulta, incluso con hermanos más pequeños a su cargo. Pero si hay algo que los caracteriza es su espíritu alegre, el momento álgido del día eran las últimas horas de la tarde, en las que los dispensarios se convertían en una explosión de alegría infantil entre juegos, globos y sonrisas.  

Creo que es una sensación compartida el pensar que de la experiencia hemos salido más enriquecidos personalmente de lo que hemos podido aportar. Sin duda, hemos puesto toda nuestra ilusión y esfuerzo en nuestro trabajo, pero queda el sinsabor de haber resuelto casos agudos y que siempre queda tarea pendiente. Aunque tengo la tranquilidad y la confianza de que hay compañeros trabajando allí, al pie del cañón.  

Gracias al equipo de Yakaar África, a Ambrosio, a Cheikh, a Demba, a Doba…porque vuestro esfuerzo diario es lo que marca la diferencia. Y, ¡gracias por cuidarnos tan bien y preocuparos tanto por nuestra comodidad! Por compartir tantos momentos agradables. Ya formáis parte de nosotros.  

Me siento orgullosa de haber tomado la decisión de participar en la misión sanitaria. Siento que he vuelto impregnada de experiencias, emociones y vivencias que me han edificado. He aprendido de su hospitalidad, de su sencillez y alegría de vivir; he aprendido que muchas preocupaciones frívolas son innecesarias, que cosas esenciales son muy pocas, y que otras son tan esenciales que deben ser un derecho de todos. Gracias por esta oportunidad.  

María Elisa Buendía Miñano  

 

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