Quizas no eramos del todo conscientes de la aventura que íbamos a vivir

 

Ingenieros en el aeropuerto

Ingenieros en Carabane 1

Ingenieros en Carabane 2

Ingenieros en Carabane 3

Ingenieros en Carabane 4

Ingenieros en Goree  

 

 

Quizás no éramos del todo conscientes de la aventura y experiencia que estábamos a punto de vivir, en parte porque la confirmación de nuestro viaje a la isla de Carabane se produjo con una semana de antelación. Para los tres era nuestra primera vez en África. Demba nos dio la bienvenida en Dakar, según él, la entrada al África negra. En seguida se fueron los nervios a lo desconocido, en gran parte gracias a la hospitalidad de Demba y Vieux.  

Tan solo estuvimos un día en Dakar, pero fue más que suficiente para que uno se dé cuenta de que no es Europa, probablemente es la ciudad más caótica en la que ninguno de los tres ha estado nunca. Pese a todo, disfrutamos mucho de nuestro primer día en Senegal gracias a Vieux, con el que visitamos el Lago Rosa, así como el centro de la ciudad.  

Aunque disfrutamos mucho de nuestra estancia en Dakar, estábamos deseando llegar a Carabane, tan solo contábamos con buenas referencias a cerca de la isla y de sus gentes. Y no defraudó, ya desde el barco podíamos ver la belleza del lugar y cuando llegamos pudimos verlo directamente, mientras jugábamos con un grupo de niños y niñas que se acercó con muchas ganas de jugar, todo nos parecía tan surrealista…  

Luego, gracias a Araceli, una mujer con gran experiencia y conocimiento de la isla, fue cuando pudimos conocer de cerca el pueblo, su funcionamiento y los proyectos llevados a cabo por Yakaar África. Y gracias a ella pasamos uno de los mejores momentos de nuestra visita a Carabane, cuando una familia nos invitó al té. Debido a nuestra inexperiencia, pensábamos que esto nos llevaría como mucho una hora, pero resultó ser que tomar el té no es más que una excusa para socializar y pasar la tarde hablando. Al final, para nuestra sorpresa, se alargó durante una tarde entera, en la que pudimos aprender sobre las costumbres y tradiciones de la gente de la isla de una manera muy directa, viviéndolo con ellos. Estábamos sorprendidos de la increíble hospitalidad que demostraron hacia unos desconocidos como nosotros.  

La verdad es que no tenemos más que palabras de agradecimiento hacia Araceli, desde el primer día nos acogió con los brazos abiertos, nos ayudó muchísimo en nuestro proyecto y además se encargó de organizarnos alguna que otra excursión. De hecho, el mayor logro para nuestro proyecto fue gracias a ella, conseguir el catastro del pueblo del año 1894, lo más parecido a un mapa que se podía conseguir.  

Gran parte de nuestro trabajo consistió en tomar medidas, completar el mapa y situar distintas letrinas, pozos y espacios libres en él, y una vez más, allá por donde íbamos, nos acompañaba un gran grupo de niños y niñas, haciendo muy entretenido el trabajo de campo.  

Además de Araceli, tuvimos la ayuda de otra gran persona, Chris, de quien ya nos habló Demba. Fue quien se encargó de completar la información acerca de la historia de la isla, así como de las costumbres y el día a día de la gente ya que ha vivido allí durante toda su vida. Otro de los momentos cumbre de la visita fue cuando fuimos invitados por él y por otros jóvenes de Carabane a ver y participar en un espectáculo de percusión alrededor de una hoguera. Fue indescriptible aquella sensación, las estrellas, la hoguera, el ritmo de la percusión…  

Con Chris, tuvimos la oportunidad de poner a prueba nuestras habilidades para la pesca. Pasamos una gran mañana, pero lo mejor vino después, cuando comimos lo que pescamos, acompañado con arroz y con la famosa salsa yassa. De hecho, aunque teníamos muy buenas referencias acerca de la comida, creo que nos llevamos una gran sorpresa, nos encantó, si bien es verdad que no es muy variado.  

Para nuestro último día dejamos la traca final: excursión organizada por Araceli a los manglares, a lo que hay que sumarle la comida que consistía en ostras, y por la noche acudimos a una fiesta organizada por las mujeres católicas.  

En lo que a la excursión se refiere, fue simplemente espectacular recorrer los manglares con la lancha mientras nuestros amigos Pierre y Cheikh cortaban las raíces llenas de ostras. Casi igual de espectacular fue la comilona a base de ostras, que aparte de estar muy buenas, entretiene muchísimo abrirlas.  

Para culminar el día, nos sorprendieron con la noticia de la existencia de una fiesta organizada por las mujeres católicas. Decidimos acudir, sin esperar mucho, pero para nuestra sorpresa nos encontramos con un evento muy parecido al que podríamos encontrar aquí, es decir, música, alcohol y, sobre todo, mucho baile. La edad no era ningún problema, todo el mundo bailaba y de una manera muy llamativa además, incluso mujeres de más de 60 años, a nuestro parecer.  

Nos pareció curioso el hecho de que en una festividad cristiana hubiera musulmanes, lo cual demuestra la gran tolerancia que existe en ese país entre las diferentes religiones. Pero más curioso aún fue el hecho de que la mayoría fueran con alguna copa de más. Nos hizo gracia que nuestro amigo Chris nos dijera que se les conocía como musulmanes de izquierdas.  

Finalmente llegó el día de volver, no antes sin pasar otro día en Dakar junto con Ambrosio, el cual aprovechamos para visitar la isla de Gorée, bella por su arquitectura e impactante por su historia.  

Ya de vuelta en casa hemos tenido tiempo para digerir la aventura vivida, una experiencia muy enriquecedora a nivel educativo, ya que hemos aprendido mucho sobre las soluciones que dan a diferentes problemas ingenieriles con los pocos recursos con los que cuentan, pero sobre todo muy enriquecedora a nivel personal. Una de esas experiencias vitales que lo recordaremos siempre.  

Por último, nos gustaría dar las gracias a Yakaar África por habernos dado la oportunidad de desarrollar este proyecto y por habernos tratado tan bien durante nuestra estancia en Senegal. Agradecemos igualmente el apoyo que hemos recibido por parte de Oxital, sin su ayuda sería imposible nuestra visita a Carabane.  

Bruno, Lore e Igor

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