Son demasiadas las experiencias vividas en Senegal y difícil expresarlas con palabras…

 

Maria Jimenez Tegel en Senegal 1

Maria Jimenez Tegel en Senegal 2

 

Maria Jimenez Tegel en Senegal 3 Maria Jimenez Tegel en Senegal 4


Que me deis un bolígrafo ya es mucho… y quien dice un boli… también se contenta con que le den la mano… le hagan una foto que en su vida volverá a ver… o simplemente que le escuches y pases un rato charlando con él… esta es la actitud, sobre todo de los jóvenes y niños de Senegal, que he percibido con gran admiración en mi primer viaje a este País.

Están satisfechos sólo con que les dediques un minuto de tu tiempo… y sin saberlo, son ellos los te hacen el regalo… te dan lo mejor que tienen, el gesto más amable, espontáneo y sincero: una sonrisa… y lo que digo yo: esto sí que es MUCHO.  

Lo primero a destacar es la gran labor de Yakaarafrica, entender el verdadero significado de su nombre: futuro y progreso de África y aplaudir su filosofía de “enseñar a pescar y no dar el pescado”… partiendo de una situación en la que las necesidades son infinitas… consiguiendo atenderlas gracias a la priorización que hacen los locales que mejor conocen el País… y que aprovechan, optimizan y valoran los esfuerzos que se hacen desde la Asociación y todos sus socios.  

Son demasiadas las experiencias vividas en Senegal y difícil expresarlas con palabras… complicado resumirlas en unas cuantas líneas… porque, por muchos folios que consiguiera escribir el mejor de los narradores, lo mejor es poder vivirlas… y como en nuestro caso, haber tenido la suerte de que se nos haya ofrecido la oportunidad de conocerlas de primera mano.  

La sensación ha sido la de transportarte a otra realidad, quizás retroceder en el tiempo… y aprender de una cultura y costumbres que ingenuamente creemos que son más subdesarrolladas… pero que, observándolas de cerca, en esencia tampoco se distancian tanto de nuestras creencias occidentales… ¿o es que un fetiche es muy distinto a llevar una medalla o ponerte la camiseta de tu equipo de fútbol y seguirle allí donde vaya?  

Los días han sido muy intensos y cargados de emociones y sensaciones bien distintas… siempre rodeados de MUY buena gente que, sin saberlo, te enseñan TANTO… Lo más llamativo es que ellos ven en ti que tú eres la buena persona… cuando son ellos los que te ofrecen todo lo que tienen… y no estoy hablando de cosas materiales…  

Hablo de su ejemplo de superación, su gran sentido del respeto, sus ganas de luchar, su ilusión y alegría… su compromiso… estas palabras que muchas veces llenan nuestras bocas pero que, en nuestra sociedad pierden totalmente su sentido… y gracias a este viaje a Senegal se han cargado de su verdadero significado.  

¿Cómo pueden tres personas trabajar y ser capaces de dar de comer a una familia de diecisiete y adquirir el compromiso de mantenerles para toda la vida? …. ¿cómo consiguen que un saco de arroz sea suficiente para alimentarles a todos, acoger todos los días a un talibé y además entregar al marabú lo que les sobra para que lo reparta entre los más necesitados?  

Es sorprendente cómo, sin tener casi de nada, se puede ser tan generoso y llegar a compartir de verdad… porque en realidad… en eso consiste ser solidario y comprometido… en dar aquello que tienes y ser capaz de estirarlo para que lo puedan disfrutar cuantas más personas mejor… y no sólo dar aquello que nos sobra, porque esto último simplemente se hace para calmar la conciencia.  

Quizás nos hemos acostumbrado a tener tantas necesidades cubiertas, mucho más de las básicas… que, en nuestro día a día, a veces nos permitimos el lujo de descansar… reponernos después de una enfermedad o de un parto… dejar algo que tenías programado para hoy…. para mañana… y… no pasa nada… porque tenemos casi la total seguridad de que mañana nos levantaremos, comeremos… y la vida seguirá…  

Sin embargo, lo difícil y admirable es levantarse todos los días y tener claro que hay que trabajar, que tienes una responsabilidad con tu familia, que muchos confían en ti y te necesitan… y ser consciente que, el decidir que ese día no haces nada… tiene unas grandes consecuencias: simplemente dejas de dar a comer a los tuyos… y tampoco comes tu…  

No deberíamos dejar de tener este ejemplo presente y, aunque nosotros tengamos la suerte de dar todas estas comodidades por hechas, nunca dejar de luchar y trabajar… ni caer en la desidia hasta convertirnos en unos mandingos… porque nos reíamos al ver a los señores de la “etnia mandinga” tumbados en sus hamacas de madera, pero… ¡¡¡anda que no tenemos en nuestra sociedad muchos de ellos… y encima aparentando que hacen algo…!!!  

Creo que todos hemos experimentado, o al menos hablo por mí, un antes y un después de este viaje a Senegal… y lo llevaremos muy dentro… intentando buscar en nuestros días un poco del Nanca Nanca bien entendido…  

Gracias a esta experiencia intentaremos, desde nuestras distintas realidades, incorporar en nuestros hábitos y transmitir a todos los que nos rodean lo que hemos vivido en esos días… y confío que, a partir de ahora, siempre tendremos presente que somos los toubab españoles… los africanos europeos… que no podemos olvidar nuestra responsabilidad con los senegaleses y toda la esperanza que tienen puesta en nosotros.  

MARÍA JIMÉNEZ TEGEL

Información para hacerse socio
Share