Izaskun en la boda

Izaskun en el taller de costura


 

Izaskun Palomar

Después de casi un mes desde nuestra llegada, todavía estoy sorprendida de muchas cosas que he podido observar. Lo primero que el viajero piensa es que los paisajes de Senegal son espectaculares, sin embargo las personas que allí habitan, lo son aún más.

Demba, nuestro guía, junto con Dauda (conductor y alma de la fiesta) , estaban esperándonos a las 2:30 de la madrugada con las mejores de sus sonrisas y con un cálido abrazo. Llegamos al hostal y el encargado de estar allí nos acogió muy amablemente.

Nunca imaginé que a partir de esa noche, mi mirada hacia la vida y en especial África fuera a cambiar tanto. A lo largo del viaje, Demba nos iba explicando los proyectos que tiene en su mente, unos en funcionamiento y otros gestándose. Nos explicaba y mostraba cada proyecto que Yakaar África había realizado, tanto los que funcionaban como los que finalmente no habían llegado a buen puerto.

La huerta de Dande, así como otras que vimos, no estaban funcionando puesto que cuando fuimos era época de lluvia. En nuestra visita a Dande pudimos ver el molino, que lamentablemente no estaba en marcha ya que faltaba una pieza. A la vez, en el mismo poblado vimos una escuela cuyo tejado se había volado debido a las fuertes lluvias.

También fuimos, a la cooperativa de mermeladas regentada principalmente por mujeres, y allí tranquilamente degustamos zumos naturales como el bissap, tamarindo o jengibre, y finalmente vinimos cargados de mermeladas y zumos.

También vimos a los niños albinos, los cuales gracias a Yakaar África y su labor de concienciación cada día son más aceptados en la sociedad.

Me quedé muy impactada con la famosa teranga senegalesa, pues yo ya había ido a Senegal y si bien es cierto que me trataban como una reina, pensé que era sólo porque iba de invitada a casa de mi amiga Mareme, pero me equivoqué, allí todos siempre tienen una sonrisa en sus bocas y un saludo que darte aunque no te conozcan de nada. Tuvimos la suerte de asistir a una boda Peul y bailamos con ellos como si fuéramos parte de la familia

Me impactó las ganas que tienen algunas de las mujeres y jóvenes de cambiar la sociedad sin vender sus costumbres, es decir, que los más jóvenes puedan estudiar y salir adelante en su propio país. He de decir, por otro lado que también habían personas que estaban esperando a que creciera un árbol que le diera dinero o con un simple ¨inchallah¨ se conformaban con todo.

Fueron muchas cosas vividas, muchos sentimientos encontrados para mí en este viaje, y explicarlo todo supondría escribir muchas páginas y no quiero aburrir.

La labor de concienciación es una labor muy difícil, puesto que requiere de mucha paciencia, tiempo y dedicación. Por eso admiro a los que están realizando la misma; los voluntarios, socios y demás personas involucradas en este proyecto y esta gran familia, que es así como me he sentido y siento cada día.

Doy gracias por todo a todos, por esta oportunidad de poder viajar y ver otras realidades que también existen. Un fuerte abrazo FAMILIA DE YAKAAR AFRICA Y NOS VEMOS PRONTO


 

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