Ana, Laura y amigas en Senegal 1

Ana, Laura y amigas en Senegal 2

SENEGAL, SENEGAL, SENEGAL… PAÍS DEL QUE POCO ESPERABA Y TANTO RECIBÍ.  

Viaje lleno de anécdotas, conversaciones, encuentros y vidas. No me veo capaz de resumir esas tres semanas en un párrafo, pero haré lo que pueda 😉  

Comenzamos el viaje con la mejor compañía, Demba y Cheikh, unos auténticos ejemplos del “país de la Teranga” (hospi-talidad). Con ellos bailamos, reímos, aprendimos su lengua y compartimos mil y una historias de vida. Después, seguimos nuestro viaje en solitario y nos adentramos en la vida y costumbres de la gente de Senegal. Bandaffasi, Kedougou, Ziguinchor, Cap Skirring, Carabane …  

Puestos ambulantes, piropos, regateo, playas, vegetación, cascadas, niños, canciones, bailes, arroz con pescado, comidas, risotadas, tubabs y alguna que otra proposición de matrimonio. Todo fue compartido con unos y con otros con esa gran cualidad que tienen los senegaleses, su hospitalidad.  

Y os preguntaréis ¿con qué te quedas? Pues me quedo con una imagen que no puedo borrar de mi mente. En una ocasión, íbamos en un “sept place” de vuelta a Dakar con cuatro desconocidos y un chófer que apenas hablaba francés. Después de mucho aguantar, le pedimos al conductor que parase para estirar las piernas y “hacer una parada técnica”. El caso es que, cuando ya nos íbamos a ir, el coche no arrancaba y no había nadie a nuestro alrededor; pero, en cuanto nos bajamos a empujar, de repente nos encontramos con varias personas que habían parado a ayudarnos, incluso unos chavales que estaban en el campo vinieron corriendo a ayudar.  

Gracias, Senegal, por abrirme un poquito más los ojos y por contagiarme de tu magia  

Esmeralda Angulo

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