David y Esteba en Senegal 1

David y Esteba en Senegal con niñas colegio

David y Esteban en Cassamance

Bougham con David y Esteban  

 

Nuestro viaje empieza con un proyecto de voluntariado en una Fundación en Senegal, perteneciente a una conocida, que acabó antes de ni siquiera llegar al país. Durante la escala del vuelo a Dakar conocimos a una gran persona nativa de St. Louis que nos informó de cómo funcionaban realmente las cosas allí. Esto ocasionó discrepancias con la Fundación y rompimos lazos aún en Portugal. A partir de aquí el destino se hizo cargo de nosotros y, el quinto día de la aventura, tras una conversación telefónica con nuestros familiares en España, nos ponen en contacto con unos chicos vecinos de toda la vida: Judit y Marc, nuestros ángeles del destino y miembros de la ONG que nos va a permitir materializar el sueño que a Senegal íbamos a buscar: Yakaar África.  

Un caluroso y asombroso despliegue de personas encargadas del buen funcionamiento de la ONG en Senegal: Demba (quien se convertirá en nuestro guía el resto del viaje, y gran amigo el resto de nuestras vidas), Ambrosio y Doba (quien nos acogerá en su casa la primera noche tras todo un laaargo día en “set place”), nos llevan a emprender la marcha e iniciar la experiencia en Bandafassi. Allí, Yakaar Áfrika, nos proporciona una casita donde hospedarnos y una motocicleta para poder movernos por los diferentes poblados de alrededor donde tienen distribuidas sus huertas y granjas. Por si eso no fuese más que suficiente, las familias del poblado se ofrecen a cocinarnos y ofrecernos sus escasos recursos alimentarios cada medio día y cada noche. Por primera vez en nuestra vida conocemos el valor real de la gratitud, la amabilidad, la cortesía, el desinterés, la felicidad y toda esa humanidad que parece que hemos perdido en esta nuestra “sociedad desarrollada”.  

Llega el momento de volver a desplazarse, esta vez hacia el suroeste, para encontrarnos con Demba. Tras pasar noche en Tambacounda y dos días de trayecto en “set place”, llegamos a Ziguenchor donde, al fin, tenemos el placer de conocer a Demba en PERSONA (sí, en mayúsculas y bien grande, tan grande como la persona que es). Programamos un poco el calendario y las tareas en las que vamos a poder colaborar, pasamos noche y al día siguiente nos movemos a Oussouye, un nuevo lugar que nos atrapará y nos sorprenderá día tras día con su gente, su vegetación, su fauna, su magia… Aquí en la región de Casamance es donde, definitivamente, Yakaar África nos atrapa con su impoluta filosofía, con su actitud, con sus proyectos, con su saber hacer y con sus exitosos resultados. 

Varias semanas después de nuestra llegada, Demba nos tenía preparada la guinda final: pasar cuatro días en la isla de Carabane. Un PARAÍSO.  

Seguro que todos habréis escuchado eso de que “en África todo es posible”. Bien, pues no es un dicho sino una realidad. Senegal, Yakaar África y todas las personas que forman parte han conseguido que cada día y cada momento superase al anterior. Cuando crees que ya nada puede ser más intenso, algo mucho más grande se te presenta. ¿Saben cuántas veces nos llegamos a decir entre nosotros: ¡Increíble!? Tantas como hasta para llegar un día en el que decidimos dejar de escribir nuestros diarios debido a que ya no encontrábamos palabras en nuestro pobre diccionario para describir todo lo que estaba sucediendo. Sentimos no poder transmitir ni una pequeña parte de todo lo vivido en ese maravilloso país, así como sentimos no haber conseguido transmitirlo ni siquiera a nuestros familiares y amigos más cercanos. Solo existe una manera de saber lo que es la Vida en estado puro y es estando allí, con toda esa gente que nos acogió y nos lo dio todo después de que unos “conocidos” nos dejasen “tirados”.  

Queremos agradecer a Senegal, a toda su gente y en especial a Yakaar África todo lo que han hecho por nosotros y esperamos que algún día podamos corresponderles de la misma manera.  

No sabemos quienes éramos antes de esta experiencia donde nos hemos podido encontrar a nosotros mismos, pero ahora sí podemos asegurar que somos David y Esteban, dos chicos a los que han cambiado la vida radicalmente, que están haciendo trámites para poner un orden coherente en sus vidas y que están deseando que en breve se den las circunstancias que nos permitan formar parte de alguna manera de este proyecto.  

No queremos despedirnos sin antes dar las gracias, una a una (esperamos no dejarnos a nadie), a todas esas personas que nos lo dieron TODO a cambio de nada: Judit, Marc, Demba, Ambrosio, Doba y su familia, Nicolás, Marem Ly y su marido, Idy, Aisha, Diburu, Kariya, Asana Tu y toda su familia (en especial a esa pequeña angelito llamada Laura), Uri, Haruna, Mayula, Kumba, Kareem, todos los niños que nos visitaban día a día para jugar con ellos, Mamadou, Musaa Sow, Baabakar, Paquita, todas las mujeres que forman parte de las Cooperativas de mujeres y que trabajan incombustiblemente en huertas, granjas y confección de mermeladas, Juliana, Cécile, Dingo (el enérgico perro que nos custiodaba), Franceline, Ami, Ibou, Pau y el resto de la familia (nuestra nueva familia), Therence, Christopher, Papou, Elena, Ausmane y toda su trupe, Honorine, Hermine, Léa, Poupé, Yolanda, Clarita, Sylviane y todas esas personas con las que nos fuimos cruzando y nos fueron llenando de energía y gratitud.

¡¡Jërëjëf waay!!

David y Esteban

 

 

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