Claudia en Senegal

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“¿A Senegal? ¿Con los niños? ¡Estáis locos!” Esto lo escuchamos incontables veces antes de nuestro viaje a Senegal. Locos e irresponsables, así nos llamaron. Aún no tengo muy claro si era por tema de inseguridad o de enfermedades o de ambos. Seguramente era simplemente por viajar a África que por defecto hace pensar a la gente en enfermedades, guerras e inseguridad. Incluso gente culta de nuestro entorno no podían entender que viajáramos a Senegal y menos que encima nos gustara y que quedáramos encantados con la experiencia.  

Fuimos a Senegal, volvimos y ahora podemos contestar la pregunta: “Se puede viajar con niños a Senegal?” Nuestra respuesta es sí y no.  

NO se puede viajar con niños, si estos niños no saben estar sin sus teléfonos móviles, tablets, etc., NO se puede viajar con niños si les da asco comer cosas diferentes a lo que ellos están acostumbrados, NO se puede viajar con niños si no están abiertos a lo que desconocen.  

SÍ se puede viajar con niños que sepan adaptarse al país y a su gente. SÍ se puede viajar con niños que sepan valorar experiencias nuevas y disfrutar de ellas aunque para poderlas vivir tengas que pasarte horas y horas en carretera en una furgoneta estrecha e incómoda. Y si sus padres y ellos se atreven, verán que un viaje a Senegal les dará una lección que no olvidarán en su vida.  

Un viaje así tendría que ser obligatorio para todos los que vivimos en sitios privilegiados y no valoramos lo que tenemos. Nosotros fuimos un grupo de 10 personas 4 de ellos niños de entre 11 y 16 años. Ellos disfrutaron igual que nosotros. Conectaron con la gente igual o mejor que nosotros. En Senegal, conectar con la gente es fácil. Sea la gente de los poblados, sean niños de la calle o sean los adultos. Tuvimos la gran suerte de tener la compañía de Ambrosio y Dauda que nos hicieron partícipes del país y sus costumbres. Nunca les podremos agradecer lo suficiente su gran implicación y sus ganas de acercarnos a su país.  

Mi hijo pequeño se compró un traje africano el primer día y no se lo quitó hasta que se lo ordené yo. Se comunicó con nuestro chófer Dauda a la perfección- sin Dauda hablar español, ni mi hijo francés. Igual con los niños de los pueblos. El pobre Ambrosio tenía una paciencia de santo porque le preguntaba y le preguntaba …… y encima, Ambrosio quedó encantado.  

El día de Nochevieja casi le brotaron las lágrimas al vernos salir a todas vestidas con vestimenta africana. Quedó emocionado por nuestro interés por su país. No es bonito esto?  

Nuestro recorrido fue largo, cansado, muy completo y maravilloso. Cruzamos el país de arriba a abajo, subimos montañas, celebramos la noche vieja en el fin del mundo, vimos naturaleza, etnias diferentes, proyectos, ciudades, poblados, …… todo era interesante a su manera.  

Hace 3 meses que volvimos a España pero parece que fue ayer que nos fuimos ya que casi a diario recordamos vivencias y situaciones que compartimos en Senegal. Nuestros niños han conocido un mundo totalmente diferente al suyo. Creemos que les ha hecho más conformistas, más tolerantes y más abiertos. Han visto con sus propios ojos lo que todos los padres predicamos: que vivimos muy bien, que hay mucha gente en el mundo que vive peor, etc. Oírlo no es verlo. Y verlo les ha hecho crecer como personas, estamos convencidos.  

Estamos contentísimos de haber hecho este viaje a Senegal CON niños. Gracias Ambrosio y Dauda, gracias Yakaar África!  

Claudia Mebert 

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