Ousmane en el hospital 7 

 

Jose María Piñero

Cada vez que estoy de guardia a la vera de tu cama en el hospital, recuerdo aquella canción de Jarabe de Palo que yo adapto a mi manera y que en mi versión dice: “Por una sonrisa del flaquito, daría lo que fuera, por una sonrisa del flaquito…… aunque sólo una fuera”. Me mata verte triste, sé que sólo es conmigo y que los demás consiguen arrancarte sonrisas e incluso carcajadas, pero sé también que en el fondo estás triste y desorientado, no sabes muy bien que te ha pasado, no sabes porqué un día estabas feliz riéndote con tus padres y hermanos de acogida y al día siguiente has amanecido en una cama, con una puñalada en el pecho, todas las costillas rotas y unos tubos en todo tu cuerpo que te hacen sufrir. Sólo sueño con llegar un día a tu pueblo Landieni y, según me baje de un 4×4, un joven sano y fuerte me de una abrazo y, sin necesidad de palabras, me diga que todo esto ha valido la pena. Ese día me sobrarán palabras y me faltarán kleenex…ojalá ese día llegue, inchalá.

Entre tanto, no quiero dejar de agradecer infinitamente a todo el equipo que está dejándose la piel por que no tengas absoluta-mente ninguna excusa para ponerte bueno. Ese equipo que no te deja ni un minuto sólo y que se mata para buscar el modo mejor de entretenerte, de arrancarte esa sonrisa que yo no puedo. Camilo, Montse, Mario y Nieves, tu familia en España, Ricardo y Marisol que doblan turnos para atenderte, Carlos y Carmen y sus nietos que te llevan jamón y te hacen reír, Begoña y Alfredo con sus bromas, Teresa y Carlos y Masha y el osito, Fernando, Mª Jesus y su hija María…todos funcionan como una pequeño ejército perfectamente disciplinado, sin dudas ni excusas, todos al servicio de una sonrisa, tu sonrisa.

 

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