Ana en Kedougou

Ana, Laura y amigas en Senegal 1  

 

Echo de menos vuestras mezquitas. Echo de menos el olor de las cebollas rojas y el sabor del té senegalés. Vuestros caminos de tierra y vuestras carreteras llenas de baches. Vuestra música, hasta en el más roñoso de los sept places. Vuestros pueblos en mitad de la vegetación. Vuestros niños sonrientes y cariñosos, que te cogían la mano nada más verte.  

Echo de menos vuestras sonrisas, blancas y sinceras. Vuestra forma de caminar y de hacer las cosas, como si el tiempo no corriera en vuestra contra, todo con calma y con una sonrisa. Echo de menos a los senegaleses, con su curiosa forma de ligar con las blancas. A las senegalesas, con su fuerza de voluntad, que esconden debajo de su esbelta y frágil apariencia.  

Echo de menos escribir cada noche como si fuera la última, como si mis palabras fueran el aliento de toda una vida porque, al fin y al cabo, es lo que ha sido para mí este viaje. Aprendí tantas cosas de gente tan diferente, tantas tradiciones y formas de ver la vida, que nunca hubiera pensado que bastaría con 3 semanas y una libreta para guardarlas.  

Gracias, Senegal, por descubrirme la magia de África de tu mano.   

Ana Peral  

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