El África negra me ha conquistado en este primer contacto….

 

Sergio en Dindefello

Sergio con dos niños en Senegal

Sergio rodeado de niños

Febrero 2012  

Una de mis grandes pasiones en esta vida es viajar, y a ello le dedico gran parte de mi dinero y tiempo libre desde que soy independiete económicamente (hace unos 7 años aproximadamente).  

Desde el principio, he ido programando mis viajes en función de mis posibilidades económicas y de lo que me apetecía ver en cada momento. Primero fueron nuestros vecinos europeos, después, destinos cada vez más exóticos (antigua Yugoslavia, antigua URSS, Turquía, Oriente Medio, Norte de África, India, Península del Sureste Asiático…).  

En 2012, mi gran ilusión era visitar un mundo nuevo y desconocido para mí: el África negra. Tanteo varios países, pero el alto precio en algunos casos (Kenia y Tanzania), la lejanía en otros (Sudáfrica) y la inestabilidad política en otros (Congo, Costa de Marfil) me hacen llegar a la conclusión de que Senegal es el destino ideal (a 4 horas y media de España, con vuelo directo, sin necesidad de visado…).  

Recién llegado de allí, puedo decir que Senegal ha cubierto mis expectativas en todo lo que suelo buscar en un viaje (paisajes urbanos y rurales que merezcan la pena, costumbres locales diferentes, aprendizaje sobre aspectos propios del país visitado…), pero puedo asegurar también, sin temor a equivocarme, que ha sido el viaje con un componente humano más fuerte e interesante de todos cuantos he realizado.  

Y esto ha sido así por dos motivos fundamentales: 1) La propia hospitalidad y forma de ser de la gente allí (la famosa “teranga”), y 2) Algunas actividades de carácter social que hemos llevado a cabo durante nuestra estancia allí, gracias a nuestros guías Demba y Ambroise y a su colaboración con la asociación Yakaar África. Entre otras cosas, hemos visitado escuelas y colegios para repartir material escolar enviado por la asociación desde España, y hemos podido comprobar la tremenda ayuda que suponen iniciativas similares para desarrollar un aspecto tan importante como la educación en un país en vías de desarrollo.  

Definitivamente, el África negra me ha conquistado en este primer contacto. La gente, su forma de vida, su alegría, su interés por el extranjero… Llegar a un poblado pequeño es toda una experiencia, pronto te ves rodeado de una veintena de niños que se acercan a ti para tocar tu piel blanca, saludarte, darte la mano o juguetear un rato. Rara vez piden dinero, rara vez intentan vender algo…

¡¡Qué diferente a lo que ocurre en otro buen número de páises en vías de desarrollo!!

Sergio Gonzalo

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