Marc y Demba en 3 de vuit
 

Demba Dieng, nacido en Senegal hace cuarenta años, es el responsable en su país de la actividad de la ONG Yakaar África, una organización relativamente joven que se fundó hace cosa de cinco años y que ha ido creciendo poco a poco y ha sido capaz de sacar adelante proyectos con un valor inestimable. Marc Rius, vilafranquino de 32 años, es miembro de la junta directiva de la organización, que tiene su sede española en Madrid. Una de las tareas principales de Demba es buscar socios europeos por los proyectos que quieren hacer. Lo cierto es que muy a menudo los futuros colaboradores le encuentran a él más que al revés.
 

Demba es guía turístico y sabe muy bien qué debe hacer para ganarse los visitantes desde el primer día: “Ofrezco viajes turísticos. Con los clientes pasamos por los lugares donde tenemos los proyectos, salimos un poco de las rutas marcadas, y a la mayor parte de la gente le parece increíble lo que estamos haciendo”.
 

Uno de los primeros proyectos de Yakaar África fue la atención sanitaria. En este sentido, juega un papel muy importante el corredor verde entre Barcelona y Senegal, con el que quieren pagar estancias de niños senegaleses con necesidades médicas para que puedan viajar a la capital catalana para recibir un tratamiento de calidad. Han calculado que cada viaje tiene un coste de 5.000 euros, en colaboración con Sanitas. Además, también trabajan enviando médicos a Senegal para que puedan trabajar sobre el territorio y formar a los médicos locales.
 

Como empezasteis con todo esto? 

Demba: Hace unos años, yo no sabía español, pero cogí un grupo de turistas de España con los que me entendía cómo podía. Aquel primer contacto hizo que los españoles se comenzasen a interesar por visitar Senegal. Yo hago un turismo diferente, alejado de las rutas más comerciales, y visitando los pueblos donde trabajamos.
 

Marc: Lo que nos marcó es lo que se conoce como la “teranga senegalesa”, es decir, la hospitalidad total que tienen. Te reciben con los brazos abiertos y puedes ir a cualquier lugar seguro que te recibirán con todo lo que tienen. Realmente, al volver de Senegal la gente que habíamos ido allí empezamos a sentir mucha nostalgia. Demba comenzó a recibir ayuda de manera espontánea, en forma de ropa o comida, y al final vimos que teníamos que crear la ONG para gestionar todo esto.
 

Cómo funciona la ONG?
 

Marc: Intentamos ser lo más transparentes posible. Nadie cobra un sueldo en Yakaar, y los viajes los pagamos nosotros mismos. Cuando enviamos cooperantes a Senegal, lo que hacemos es ofrecer un alojamiento sencillo en el lugar adonde deben ir.
 

¿Qué proyectos tenéis entre manos?
 

Demba: Nosotros trabajamos en función del dinero que recibimos a partir de las cuotas. En algunas ocasiones hemos recibido premios por nuestros proyectos, que nos tomamos como un a más a más. Los huertos que estamos creando son muy importantes, ya que permiten mejorar la alimentación y eliminar los problemas de desnutrición graves que habíamos detectado, además de ofrecer una forma de vida sostenible.  

Ahora tenemos cerca de 200 bicicletas esperando a Murcia para ser enviadas a Senegal. Las queremos usar para dárselas a los niños que deben desplazarse muchos kilómetros metros cada día para ir a la escuela.
 

Teníamos un pacto con Iberia para enviarlas sin coste, pero con la crisis estamos perdiendo muchos apoyos, como éste. Ahora estamos estudiando cuál es la mejor manera para poder enviarlas.
 

Comenta Demba que los huertos que han construido funcionan sobre todo gracias a las mujeres de los pueblos, que son “el espíritu de África”. “Los hombres de las zonas rurales suelen ir a las grandes ciudades a buscar trabajo. En los pueblos las mujeres son las que se encargan del trabajo, la contabilidad familiar y todo lo demás. Con ellas conseguimos mejores resultados, en el África rural toda la familia se sostiene con el trabajo que hacen las mujeres”.
 

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