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Nuestro socio y colaborador veterinario Antonio Moreno ha editado un precioso libro titulado “el albéitar bajo el árbol de la vida”, contando su experiencia con nuestra asociación en Senegal. Recogemos a continuación el prólogo de su amigo Antonio Ruiz que creemos resume perfectamente la esencia de este excepcional libro.

 

Hay instantes de tu vida, o momentos, que aunque hayan pasado hace mucho tiempo los guardas en tu memoria, e incluso en tus sentidos: melodías, aromas, sabores, incluso el tacto, que los recuerdas como si no se alejasen en el tiempo y permanecieran siempre junto a ti. El primer beso de tu novia, el nacimiento de tus hijos o aquella canción que emocionó tu alma, cada cual tiene los suyos.

Entre los míos además, está un atardecer, hace dos años, en que me senté bajo el Baobab. El sol ya se había ocultado y la luna redonda y blanca comenzaba a asomar tras la línea de la selva. Habíamos acabado la misión y todos los hombres y mujeres de Bandafassi nos daban las gracias, nos despedían y rezaban a sus dioses para que nos protegieran y nos dieran felicidad.

Entonces, entendí la paradoja diaria que supone ver la muerte de animales y personas, y al tiempo participar del milagro del ciclo de la vida africana, pues cada amanecer, te da una nueva oportunidad de ser útil y de entregar parte de tu vida a los más necesitados…… y a la vez, África, me compensó enseñándome a admirar y a amar aún más, la profesión de veterinario.”

Comienzo este breve prólogo, con esta preciosa reflexión final del autor de este libro, Antonio Moreno Boiso, porque creo que resume de manera íntima y emotiva, la entrega de los voluntarios, que como él, tienen la valentía y la generosidad, de estar dispuestos a entregar parte de su vida, a hacer de la esperanza, la tabla de salvación de millones de seres humanos iguales a nosotros, que naufragan diariamente a la deriva de la injusticia, en las turbias aguas del hambre, la angustia, la guerra, la enfermedad, el sufrimiento y el dolor.

Con la lectura de este libro, el autor nos guía por las maravillosas sabanas africanas de Senegal, en la región de Bandafassi, enseñándonos la labor de la ONG, YAAKAR AFRICA, todo ello con la singularidad del contraste de exuberante belleza de la rabiosa naturaleza de este país, junto a la miseria que sufren sus habitantes, que con una esperanza de vida que no llega a los cuarenta años y una mortalidad infantil de un doscientos cincuenta por mil, nos muestran lo difícil que es sobrevivir, en un continente del que solo nos separan dieciséis kilómetros, con novecientos millones de habitantes, y a la vez el más pobre de la tierra.

Este libro es un grito a la esperanza, pero también una llamada de atención a todos nosotros que hemos nacido en tierras del bienestar, para que recapacitemos parándonos un instante a pensar, si deberíamos dedicar solo una mínima parte de nuestro paso por esta cómoda vida, a compensar el sufrimiento de personas exactamente iguales que nosotros, que simplemente el azar, ha querido que nacieran en tierras de hambre, enfermedad y miseria.

Agradecer a Chemical Ibérica y a laboratorios Vet Plus, el que hayan hecho posible la edición de este libro solidario, porque con ello demuestran ser empresas comprometidas con los más desfavorecidos y que siguen creyendo en que la igualdad entre seres humanos, tiene que ser posible algún día. A vosotros lectores, daros las gracias porque con vuestro donativo por pequeño que sea, provocareis miles de sonrisas agradecidas allá en el País Bassari, en tierras de Senegal, y eso según me cuenta Antonio, os aseguro que no tiene precio.

Y para terminar quisiera ser objetivo y poder contener mi emoción, para intentar despojarme de todos los vínculos inquebrantables que me unen a Antonio Moreno por tantos momentos vividos, y sentarme junto a él bajo el Baobab, un atardecer cualquiera en la sabana africana, para darle las gracias por su enseñanza de vida, y para escuchar junto a él, el susurro que le envía África agradecida, con la melodía casi imperceptible de un Griot, al son de la Kora Mandinga.

Antonio Ruiz López, Veterinario

 

ARTÍCULO DEL DIARIO SUR DE MÁLAGA SOBRE LA MISIÓN Y EL LIBRO DE ANTONIO MORENO

Las noticias y las imágenes que cada día nos llegan de África, son tan terribles y tan conocidas que no hay por qué atormentar más aún nuestros sentidos y nuestra imaginación volviendo sobre lo que todos vemos. Alguien dirá que si ahora queremos aportar noticias e imágenes positivas, eso no va a pasar de nuestra buena intención. ¡Pues no!, porque tenemos algo estupendo que comunicar y, precisamente, de ese Senegal de las imágenes terribles del último día.

Llega a nuestras manos un libro, pequeño pero valiosísimo, ilustrado además con auténticas fotos actuales. Se trata del libro que el autor, el doctor veterinario y académico de número don Antonio Moreno Boiso, ha publicado relatándonos su experiencia, como veterinario y mucho más, en una misión en Senegal. ‘Un veterinario bajo el árbol de la vida’, lo titula. Diría que es esa pequeña semilla del Reino de Dios de la parábola.

No andaremos por las ramas, nos posamos en el suelo de la realidad. Toda gran obra necesita técnica y espíritu. Así, una obra veterinaria en un país doliente como Senegal, necesitará de ambas cosas. ¿Cuál será la técnica? El autor se refiere a la ONG Yakaar África, que actúa en Senegal y nace con el objetivo de fomentar el desarrollo de actividades económicas sostenibles en la agricultura y ganadería de los países africanos.

Yakaar África necesitaba el apoyo de un equipo veterinario que se hiciera cargo del saneamiento ganadero del país Bassari, en la región de Bandafassi, una región notable por su belleza. y por su pobreza. El país se llama así por habitar en su suelo una de las etnias más notables de la zona: los Bassari. Región muy pobre; la esperanza de vida no llega a los cincuenta años. Malaria, cólera, lepra, rabia, anemia infantil, con una mortalidad tal alta que los pequeños que sobreviven apenas tienen que hacer otra cosa que acarrear agua desde donde la haya. Mortalidad infantil superior al 25 por ciento.

El proyecto Yakaar África pretende convertir la ganadería tradicional de subsistencia, en un recurso sostenible y productivo. «El primer objetivo que nos marcamos (escribe el autor), fue el saneamiento ganadero de la región. Nos habían comunicado la aparición repentina de una mortalidad de vacunos y pequeños rumiantes que diezmaba la ya pobre cabaña ganadera.

Entregamos alimentos, material deportivo, medicamentos para animales y personas, tratando de paliar tanta desgracia y tanto dolor, especialmente en los pequeños. A lo largo de dos semanas marcamos, identificamos y desparasitamos a cientos de bovinos y pequeños rumiantes, tratados contra la tripanosomiasis. Se tomaron muestras de sangre para identificar las diversas patologías.

Ya de vuelta en España, analizados los datos recogidos, nos plantemos seriamente la necesidad de volver y llevar a cabo una nueva misión veterinaria. Llevamos también el proyecto de una granja avícola, cuidada por mujeres, como un valioso aporte de proteínas contra la desnutrición. Saneamiento ganadero, vacunación, desparasitación, tratamiento farmacológico de los animales enfermos, intervención quirúrgica a los animales heridos por depredadores. Pero también medicamentos de urgencia y medicinas para uso humano; material de todo tipo, sanitario y recreativo para los niños.»

Era la técnica. Era mucho más. El autor se replantea su vocación veterinaria con una profundidad en la que reside una esperanza que supera tanto dolor conocido. «Ser veterinario en esta realidad vivida en Senegal es algo totalmente distinto y superior a lo que yo había vivido. El trabajo diario es una aventura y los animales son algo tan imprevisible que toda nuestra vida profesional también lo es». Aquí aparece esa veta profunda de que los animales son tan necesarios que determinan la vida de los seres humanos. La vida, la salud, el rendimiento de los animales supone la vida, la salud y el bienestar de los hombres. Así dice el autor. Pero nos falta la nota del espíritu.

Lo hemos dejado para el final, pero en toda esta aventura de sembrar y hacer el bien, tiene un puesto valiosísimo la misión salesiana de Thies en la que el Padre Antonio Fuentes es el ángel guardián, no sólo de los fieles católicos, sino de todos de los habitantes de la zona, con mayoría islámica. En la escuela y en el dispensario del Padre Fuentes encuentran todos acogida. El veterinario don Antonio nos explica que siempre le lleva medicinas específicas contra la lepra, que el Padre Fuentes lleva al imán de aquella zona, que padece esa enfermedad ya para nosotros casi desconocida. La caridad cristiana no entiende de divisiones.

¿Coincidencia? Pues no, espíritu verdadero, porque si el Padre Antonio Fuentes lleva años y años en esa misión dedicado a educar y criar a niños y mayores, y a quien le han propuesto volverse a España y él ha preferido seguir en su misión en un Senegal actual lleno de peligros, es por algo profundo. Y si el veterinario don Antonio se siente tan cobijado y motivado para hacer el bien en situaciones difíciles y volver año tras año, digo yo, y seguro que el Padre salesiano me dará la razón, que allá en el corazón del veterinario queda siempre aquel perfume de María Auxiliadora de la adolescencia, la Virgen de los años de educación juvenil salesiana, que empuja a hacer de la técnica un instrumento al servicio de nuestros hermanos. Es perfume que permanece y convierte en espíritu y amor la técnica al servicio de los animales, nuestros hermanos, sin los que no podríamos vivir.

Luis Ramírez Benéytez sacerdote y economista

 

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