ramata  

 

Ramata, la niña de 14 años que llegó a España el pasado 26 de junio para ser operada en Valencia de una gravísima cardiopatía, ha tenido como Ousmane un periodo estupendo de adaptación a nuestro país con Cristina y Pepa, sus madres de acogida, Durante el mismo, pasó una semana entera en el hospital haciéndose pruebas. Estaba tan desesperada de estar en el hospital, que cuando su familia de acogida la llevó a la playa, después de unos primeros tanteos, se metió en el agua vestida y todo. Estaba feliz, era la segunda vez en su vida que veía el mar.  

Después de realizar un cateterismo que mostró que Ramata podía ser operada y que podría intentarse la reparación total de las válvulas de su corazón, por fin el día 25 de julio operaron a Ramata en el hospital La Fe de Valencia. Era también una operación complicada para reparar o reemplazar esas dos válvulas cardiacas en mal estado. Previamente hubo que ingresarla en el hospital con cierta antelación para reforzar su delicada situación física mediante la realización de una serie de transfusiones y el suministro de hierro.  

LA OPERACIÓN DE RAMATA HA SALIDO MUY BIEN. Los cirujanos han sido capaces de reparar las dos válvulas que estaban dañadas, sin necesidad de ningún tipo de prótesis. Ello significa que no necesitará anti coagulación de por vida, lo que teniendo en cuenta las condiciones de vida en su poblado era prácticamente inviable.  

Ahora Ramata está ya en planta, ha superado el periodo de la Unidad de Cuidados Intensivos y avanza, como en el caso de Ousmane, poco a poco, con sus altibajos, pero en general de manera satisfactoria. Si algo destaca en su caso son sus ganas de vivir. Ello se refleja en un afán por comer, ya que asocia la comida con la posibilidad de agarrarse a la vida.  

Ramata tiene por delante tres meses de cuidados hasta su recuperación y vuelta a Senegal. Tres meses en los que el equipo de YAKAAR AFRICA en Valencia, capitaneado por Pepa y Cristina, va a poner toda la carne en el asador para ponerla en plena forma. Desde el resto de España también vamos a contribuir al total éxito de esta increíble aventura en la medida de nuestras posibilidades.  

De nuevo agradecer al equipo de YAKAAR ÁFRICA en Valencia sus desvelos por atender a Ramata y no dejarla sola ni un minuto. Sobre todo a María, a Rosalía, y, por supuesto, a esas madres coraje que son Pepa y Cristina que son ya parte irrenunciable de la vida de Ramata, pero tambiém a Jose Ramón, a Begoña y a Ernesto.  

 

 

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