LA HISTORIA DE THIERNO

Thierno es un niño senegalés que vino a operarse en España de un grave problema de corazón. Su paso por una familia valenciana, por el colegio, por el hospital marcó una profunda huella. A su vuelta, su familia de acogida no paró hasta que consiguió hacerle una visita en Senegal. Esta es la sencilla pero emocionante historia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LA LLEGADA DE THIERNO

Nuestra historia con Senegal empieza en Noviembre de 2008 y se hace realidad el 4 de Diciembre de 2010, día horríbilus para la aviación en España.

Para nosotros Senegal era uno de tantos países del África negra, de los que se sabe algo por los reportajes de televisión, ni siquiera por la información turística que nunca nos había llegado; pero entró a nuestras vidas Thierno y las cambió.

Thierno tenía 8 años, allá por Noviembre de 2008 y llegó al aeropuerto de Manises de la mano de una señora de la ONG sanitaria que lo traía a España para operar de su dolencia cardíaca, una TETRALOGIA DE FALLOT.

Era un niño pequeño, débil, enfermo, muy enfermo y solo en un mundo de TUBABS, que nada tenía que ver con el suyo.

 

LO QUE ESTABA PREVISTO Y LA REALIDAD…

Estaba previsto que después de las pruebas pre-operatorias y de la operación, en unos 20 días volvería con su familia, a su país y así terminaba nuestra colaboración. Siempre hablo en plural, por que el niño fue de todos, pero la que verdaderamente se encargó del “negrito” fue mi hermana Miren y su hijo Fer (tenía 10 años entonces). Esta era la situación inicial y así la tomamos.

Cuando todo termine, quizás antes de Navidad, el niño volverá a casa con sus padres, sano y seguirá con su vida mejor y nosotros habremos ayudado por medio de la ONG, cumpliendo sus indicaciones y requisitos.

Pero como ocurre muchas veces… … … las cosas no salieron como estaba planeado.

En el primer mes le hicieron todas las pruebas correspondientes al pre-operatorio y sólo quedaba que llamaran del hospital infantil de La Fé para que ingresara y operarlo; pero el día no llegaba; pasaron las Navidades y nadie ponía fecha a la operación y el niño estaba cada vez peor, sobre todo más alejado de su familia y de su mundo y no nos queríamos ni imaginar lo que estaría pasando su familia en Kaolack, sin saber de él, sin resultados, sin contacto con la familia de acogida. A nosotros se nos hacía un infierno….

 

LA YAYA AMPARO

Soy una madre de 4 hijas y una abuela de 5 + 2 nietos; a los 5 primeros los vi por primea vez en el hospital y a los 2 últimos en un aeropuerto. Uno llegó de vacaciones desde Chernóbil; vino de un orfanato y sus carencias afectivas eran enormes. El otro llegó en noviembre y sus condiciones físicas eran pésimas.

Yo hice con ellos, como con mis primeros nietos; cuidarlos y atenderlos cuando sus madres trabajaban y no podían. Y así fue, que de la noche a la mañana, me encontré con un niño de 7 añitos, negrito, enfermo, que no sabía hablar español, ni yo wolof o francés; como si mi hija me hubiera traído a su bebé, después de cuidarlo ella durante su baja maternal y ahora empezaba el turno de la yaya.

Soy la yaya Amparo y así me llamaba Thierno casi desde el principio, porque era un niño muy listo.

Todos los abuelos tenemos “ciertas dificultades” con las tecnologías, que las solucionan nuestros menores, pero nunca hubiera imaginado que este nuevo nieto, que venía de una casa donde nos dijeron que las condiciones de vida eran duras y las comodidades escasas, me enseñara a poner el DVD con sus películas de dibujos; y a llamar a su mamá Miren por móvil.

Aunque quizá lo que más llamó mi atención fue como se solventó en los primeros días la comida. Nos dijeron que arroz blanco y pollo le gustaba mucho y no íbamos a cambiar su dieta, y eso era lo que le hacía, pero se me ocurrió preguntarle que qué quería y fue y lo cogió: el brick de leche de la nevera (en su casa no hay nevera, por lo que se suponía que tampoco brick de leche) y lo abrió; del armario, cogió un vaso, lo llenó y … la quería caliente , así que la metió en el microondas y lo enchufó; se calentó la leche, apagó el microondas y al sacarlo se lo bebió. Sí, me quedé con los ojos como platos; seguro que en su casa no había microondas ni nevera, pero él supo lo que tenía que hacer para tomar la leche caliente. Era listo ¿eh? Pues como esta 100 más.

 

INVENTOS DE LA ABUELA

Cuando mi hija se iba a trabajar, Thierno estaba en casa conmigo; solos él y yo.

La tele le distraía mucho, pero eran demasiadas horas con una abuela que no hablaba su idioma, así que tenía que distraerlo de alguna manera.

Un día le dije que me tenía que ir a comprar, que si se venía conmigo a MERCADONA (era una manera de decir, porque claro que se tenía que venir conmigo) pero él me dijo (con su medio español) que Miren no había traído el carrito y no podía.

El carrito al que se refería era un cochecito de paseo de bebé que era el que utiliza, ya que su enfermedad le impedía andar más de 10 pasos, pues se cansaba hasta tal punto, que se ponía a respirar mal y a toser y era muy doloroso verlo así. Ese carrito iba donde él iba, pero era cierto que ese día, mi hija no me lo dejó y eso implicaba no poder salir de casa o … ¿no?

Claro que no; sabéis dónde fue Thierno al super: en el carrito de la compra. Ese fue el invento de la abuela.

 

COLEGIO

Después de hechas todas las pruebas y visitas a los médicos, el niño tenía demasiado tiempo libre y su “madre española” demasiado tiempo ocupada, así que se hizo lo habitual: primero se le lleva a casa de la abuela y luego se escolariza, claro que para ello contamos con la aprobación de la dirección del colegio PUREZA DE MARÍA CID. Explicamos las circunstancias y la contestación fue: “Si vosotras habéis sido capaces de traerlo hasta aquí, entre todos hemos de conseguir que su vida sea lo mejor posible”.

Thierno tardó una semana en incorporarse al colegio, la hermana Inmaculada hizo las gestiones oportunas y el niño empezó con los de su edad pero sin tener la obligación de hacer nada.

Su sitio fue especial, en una mesa al lado de la seño Pura; llevaba el mismo uniforme que todos los chicos del colegio, incluso el chándal el día que tenían deporte (aunque él no hiciera). No se sentaba en la silla como los demás, él lo hacía en cuclillas y al principio los compañeros preguntaban por qué se sentaba mal, pero luego entendieron que era su manera de poder respirar mejor.

Se integró perfectamente en la dinámica del colegio, incluso bajaba al patio y jugaba, siempre acompañado de su “hermano mayor” Fer y participó en todo lo que se hacía en clase: fue a los cumpleaños de sus compañeros, hizo el teatro de Navidad (el colegio es religioso y así lo preparan) y al igual que el resto de sus compañeros fueron animalitos de las tierras de Nazaret. A él le tocó ser cerdito y os podéis imaginar que fue el mejor cerdito y el único PATA NEGRA del colegio. Ningún otro niño fue tan fotografiado como él.

 

NIEVE

Thierno era uno más en la casa y hacía las mismas cosas que nosotros; suponemos que cosas que no había hecho en su vida y que seguramente, nunca volvería a hacer. Fue al cine, al Mc’ Donals ( a él le gustaba el Mc’Pollo), al circo, a espectáculos de coches… y lo que también hizo fue ir a la nieve. El no sabía lo que era la nieve, (bueno, como nosotros los valencianos de ciudad, tampoco la conocemos) pero por eso mismo, en cuanto hace frío, preparamos excursiones para que los niños se tiren bolas de nieve).

Así lo hicimos, pero como estaba Thierno este año vamos a hacer algo especial (pensamos) y en lugar de ir a pasar el día, fueron 4 días y a esquiar (forfait, equipos, ropa…) todo preparado para hacer algo extraordinario; y tan extraordinario fue que después de las primeras horas, Thierno dijo que no podía más, que tenía mucho frío y que quería ir a su casa (su casa para él era la casa de Miren y Fer) y el pobre se pasó todos los días que duró su hazaña, en la cafetería de la estación. No pensamos que iban a ser tan dificultosos para él estos días.

 

FALLAS

Después de esta experiencia de la nieve, empezamos a pensar que las cosas con él las teníamos que hacer de otra manera; y así lo hicimos cuando llegaron las fallas.

Nuestros hijos son falleros y esa semana del 15 al 19 de Marzo es la de estar todo el día en la calle jugando, tirando petardos y cuando toca, vestido de fallero a por los premios o a la ofrenda; pero esta vez, nos lo planteamos de otra forma: los nuestros seguirán haciendo lo mismo y Thierno se quedará en casa con la yaya porque no puede seguir su marcha.

Así lo hizo el primer día y cuando fue un ratito por la tarde y vio como se disfrutaba en la calle jugando al futbol, tirando petardos, haciendo gymkanas. Él dijo que quería ir, que por favor le dieran su sillita por si se cansaba, pero que quería ir.

A partir de ese momento fue un fallero más, con traje de valenciano y todo y estaba guapísimo.

Estuvimos hablando con los niños más mayorcitos, para que en la ofrenda se encargaran de él y nosotros mismos pensábamos llevarlo en brazos, porque no podía andar y empezó como todos, caminado y terminó…. como todos caminando. Me sigo emocionando cuando lo pienso; no podía andar del colegio a casa (7 minutos), lo tenía que hacer a caballito de Alejandro, por ue se ahogaba y la ofrenda de flores a la virgen de los Desamparados (2 horas), la hizo andando él sólo, de la mano de alguno que se acercaba, porque todos iban y venían a preguntarle como estaba, pero solo de la mano, él andaba, y andaba y andaba y nosotros además de andar, llorábamos.

Dimos por hecho que después de esta muestra de ¿….? Todo lo referente a su operación saldría bien.

 

VERANO

Se acercaba el verano, los niños del colegio preparaban el fin de curso y la despedida de Thierno, porque aunque no sabíamos todavía cuando lo operaban, dábamos por hecho que en Septiembre ya no estaría en Valencia.

Los compañeros le hicieron una fiesta de despedida y su mamá y su tía llevaron al colegio almuercito para todos; queríamos que fuera una gran fiesta, los compañeros le hicieron regalos y las seños y las monjitas también.

El día de la operación, que Thierno estaba en Madrid; la oración de la mañana en el colegio fue por él y luego las profesoras nos contaron cómo eran las caritas de los niños que rezaban para que la operación de su amigo saliera bien. No era la misma la oración de todos los días de la hermana Inmaculada, este día nos estaba diciendo que todos nos teníamos que acordar de él y pedirle a la Virgen y a Jesús, que los médicos pudieran hacer bien su trabajo. Era la oración de los niños de Infantil, pero lo que nos sorprendió es que cuando llegó mi hijo mayor a casa, nos dijo que en su piso también habían pedido por la salud de Thierno y que a alguna compañera se le pusieron los ojos vidriosos.

 

LA OPERACIÓN

Por fin nos avisaron del día: 22 de Junio, pero… … se operará en Madrid. Se nos cayó el alma a los pies.

La organización le dijo a mi hermana, que ahora ya no era su responsabilidad, que ella había hecho su trabajo y que pasaba a manos de los voluntarios de visitas hospitalarias en Madrid.¡! No lo podíamos entender ¡!

El compromiso con la organización era ser una familia de acogida para que el enfermo no se sintiera sólo en esos días tan duros y luego contacto cero cuando regrese a su país.

Y ahora nos decían que 350 Km., eran los que nos separaban de estar con él la semana de la UVI y la otra de sala en el Hospital Ramón y Cajal. No lo íbamos a consentir, así como tampoco lo de no tener contacto con el nunca más. Madrid, Hospital Ramón y Cajal, Dra. Lamas, operación realizada con éxito, alta hospitalaria y empieza la cuenta atrás.

 

LA VUELTA DE THIERNO A SENEGAL

El 28 de Julio Thierno le daba la mano a otra colaboradora de la ONG y se subía en otro avión para regresar a sus orígenes y a su vida, por que lo que había vivido en Valencia, seguramente el lo recordara como un sueño; lo vivido en Madrid, como una pesadilla y ahora se encontraría con su realidad, en su casa, con su familia y curado. Y eso era lo importante ¿no?

Como las reglas están hechas para saltárselas, así lo hicimos: le pusimos en su mochila un móvil al que poder llamarle cuando estuviera en Kaolack y todos los datos que pudimos sobre nosotros en el álbum de fotos que se llevó de su estancia en Valencia. Nos quedaba la esperanza de que teniendo nuestras fotos, nuestros nombres y nuestros teléfonos, si ellos querían, podrían mantener el contacto. ¡Ya no podíamos hacer más!

Mantener el contacto era difícil, porque nadie en su casa hablaba castellano y si nos cogían el teléfono no entendían nada y aunque Thierno se fue hablando español perfectísimamente, lo iba perdiendo.

Algunas veces, incluso nos colgaban el móvil, en lugar de contestar y eso empezó a mosquearnos. ¡Que rara es la gente! ¡Y no nos cogen la llamada! ¿No querrán saber de nosotros?, ¿estarán hasta el moño de que el niño les cuente de nosotros y no querrán ni cogernos el teléfono? Todo era imaginar y desilusionarse.

 

TENEMOS QUE VOLVER A VER A THIERNO

Los dichos son ciertos y si Mahoma no va a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma y empezamos a estudiar la posibilidad de ir a verlo, pero claro, ¿dónde vamos? Los únicos datos que teníamos eran el teléfono y algo que pensábamos que era la dirección de la vivienda de la familia y que mi hermana fotocopió del pasaporte del niño, a escondidas, antes de que se fuera.

Con las modernidades de hoy en día, seguíamos sin imaginar como llegar a Kaolack; con GOGGLE MAPS, nos habíamos situado en casa del niño, pero no nos creíamos que fuera allí, parecía un poblado chabolista a las afueras de una ciudad pobre y en cualquier caso ¿cómo llegábamos hasta allí si el avión nos dejaba en Dakar y nos separaban de Kaolack 180 Km? Y no sabíamos hablar Wolof, pero tampoco francés.

Todo era imaginar posibilidades y cada cual nos parecía más complicada, porque ¿cómo aparecíamos 6 personas en casa de Thierno? No lo podríamos hacer.

 

Y EN ESTO APARECIÓ DEMBA

Seguíamos con el runrun de Senegal, pero sin encontrar un camino que nos pareciera factible y en esas estábamos cuando en Internet (bendito invento en este caso) encontramos la redacción que hizo el hijo de Jose María de su viaje a Senegal y allí encontramos el nombre que ha sido nuestra salvación, DEMBA.

Como se suele decir, de perdidos al río. No teníamos nada que perder, ¿preguntar es ofender? No, pues entonces hay que preguntar. Una vez leída la redacción y con ese nombre, Demba, como referencia, empezamos a picar y picar en todas las direcciones de Internet en las que pensábamos que podíamos encontrar datos de cómo organizar nuestro viaje.

En los foros cada uno contaba su experiencia; en general todos decían que Senegal era la mejor puerta para entrar en el África negra, que es un país sosegado, de gente bondadosa y hospitalaria, que entras como blanco y sales como tubaB, que te cambia la vida…. El problema nuestro era otro, la vida ya nos había cambiado y ahora lo que nos pasaba era que buscábamos algo concreto y no lo sabíamos encontrar.

De los viajes con Demba la mayoría de la gente hablaba bien; lo fantástico que les había resultado, lo atento que era él, los hoteles buenos a los que los llevaban, las comidas europeas que les ofrecían, se podía entender que era un buen guía. Es cierto que también encontramos gente que hablaba de otros guías diciendo sus maravillas y de nuestro Demba decía que era un…. en fin, cada uno su opinión, su punto de vista y sobre todo su individualidad y su inconformismo.

No nos atrevíamos a organizar un viaje tal y como lo habíamos pensado cuando se fue Thierno, pero queríamos hacer algo. Sabíamos lo complicado que podía ser volver a ver a nuestro negrito y como no nos conformábamos con saber de él con su “SI, NO, VALE” a través del teléfono, le echamos morro al asunto y como el no, ya lo teníamos, preguntamos por si llegaba el sí.

En algún foro, estaban el teléfono y el correo electrónico de Demba y llegado el día le conté la historia de nuestra relación con su país a través de Thierno.

Su contestación, en no más de 3-4 días fue tal, que nos hizo llorar a todos los que les reenvié su correo y nos abrió la posibilidad de poder contactar con nuestro pequeño.

En pocas palabras nos dijo, que si nosotros nos habíamos ocupado de Thierno y habíamos conseguido que regresara sano a su casa, el iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos, para que el niño no perdiera el idioma y así pudiera mantener el contacto con nosotros.

Por fin, después de casi de 1 año, veíamos una luz “negra” al final de un túnel. No os podéis imaginar cómo acogimos el correo en que Demba nos decía que como él, en su trabajo como guía, recorría el país entero, y Kaolack, estaba en el centro, cada vez que pasara por allí, se interesaría por Thierno.

 

RETOMANDO EL CONTACTO CON THIERNO

Nos pareció fantástico; ahora ya sabíamos un poco de la filosofía de sus viajes, por que en los diferentes correos que mantuvimos, se dejaba ver su personalidad y su carácter. Seguíamos mensajeándonos con él y hablando al móvil de Thierno, para escuchar sus, SI, NO, VALE de siempre.

Un día abrimos el correo y había uno de alguien que no conocíamos de nada y en el campo asunto estaba la palabra SENEGAL. No, no era una equivocación, si alguien nos cuenta algo de Senegal, no debe ser un error; este correo se abre, no se tira a la basura.

Al abrirlo pudimos leer que eran un catalán, que había viajado por Senegal con Demba y que él le había dado nuestro correo para que nos adjuntaran lo que venía en el clip.

Y ¿que era lo que venía en el clip?, pues ni más ni menos, que las fotos que se había hecho con Thierno y con Demba, cuando pasaron por Kaolack.

No nos lo podíamos creer, Demba nos había dicho que se interesaría cuando pasara por allí, y eso se había traducido en que, cuando alguien hacia parada en este pueblo, después de dejarlo instalado en el RELAIS, en lugar de descansar de todas las horas de carretera que lleva a sus espaldas, se iba a casa de Thierno a pregunta como estaba de su operación, como le iba el cole…. Y como el que es bueno se rodea de gente buena, en muchas ocasiones no iba él sólo, sino que eran los propios turistas los que le acompañaban y cuando regresaban a España, se ponían en contacto con nosotros para hacernos llegar sus impresiones, sobre lo que a nosotros verdaderamente nos importaba en ese momento, cómo estaba Thierno.

Esta circunstancia se dio por lo menos 3 veces, catalanes, vascos y, al final, valencianos como nosotros y eso, nos abrió una nueva puerta hacia Senegal.

Nos faltó tiempo para quedar con ellos y cual no sería nuestra sorpresa cuando Amparo y Benja nos enseñaron el álbum de fotos de su viaje a Senegal, y como una parte más de su viaje, habían integrado su visita a la familia de

Thierno; nos contaron las circunstancias que nosotros habíamos vivido con el niño, casi en primera persona, Demba les había transmitido ese sentimiento que tenemos hacia él.

Nos contaron lo difícil que es vivir allí, que aquello es un mundo completamente distinto al nuestro, que allí hay mucha gente que no vive, sino que sobrevive y nos explicaron como Demba aprovechaba su posición como guía turístico, para adentrarte en la realidad de su país con la sana intención de que seamos nosotros los que transmitamos el mensaje de que la vida en otros países, no es como en África, pero que ningún árbol, de ningún campo, de ningún país, da billetes en lugar de frutos y que en todos lados hay que regarlos, abonarlos y cuidarlos para poder obtener algún beneficio.

 

EL VIAJE A SENEGAL

No sé cuantos meses tardamos en llegar al aeropuerto de Dakar, pero desde el primer correo que recibimos de Demba, estuvimos preparando ese viaje, como el viaje de nuestra vida. Sabíamos que este viaje lo estaban organizando desde Senegal con un cariño especial hacia nosotros (sin conocernos de nada), sabíamos que nos poníamos en buenas manos (aunque no hasta que punto eran buenas las manos) y sabíamos que por fin volveríamos a ver a nuestro “negrito”. Todo estaba en marcha y nada podía salir mal ¿o si?

Ya teníamos nuestro viaje en marcha; todos sabían lo que el viaje iba a suponer: eran los Reyes adelantados, que nadie esperara nada el 5 de enero, que este año en vez de venir Melchor y Gaspar, nos vamos nosotros a ver a

Baltasar un mes antes de la fecha.

 

EL DÍA D

Si estáis leyendo bien, nuestro viaje empezaba el 4 de Diciembre de 2010. Después de año y medio deseando ver a Thierno, la fecha de la salida se convierte en el día “D”, D, de desesperación, desastre, desilusión, …

Con los 365 días que tiene un año, se ponen en huelga los controladores aéreos, el mismo día que nosotros tomábamos un avión de Air Marroc para que nos llevara a Dakar.

Increible, pero cierto. 6 personas, en un coche de alquiler de 7 plazas, en el que no cabía ni un alfiler, salen de Valencia hacia el aeropuerto de Barajas, con la huelga encubierta de los controladores aéreos y durante todo el trayecto en la radio no se escucha otra cosa que el retraso y la cancelación de los vuelos previstos. Las cosas pueden salir bien, mal, peor y como nos estaban saliendo a nosotros.

Lo que debía ser el nerviosismo propio de un viaje, para los que se van, que no saben lo que van a encontrar, y para los que se quedan, que desearían estar en la piel del otro, se convirtió en algo extraordinario.

A los que estábamos allí, nadie, nos decía que debíamos hacer; en las pantallas, cada vez habían más vuelos cancelados y el nuestro era uno de ellos, pero no habían representantes de la compañía y dejaban a tu entendimiento cualquier decisión.

Los que estaban en casa, fueron nuestros informadores particulares, y familiares y amigos en número exagerado, nos llamaban para comunicarnos todo lo que decían en la tele y radio, hasta que alguien nos dijo “HAN CERRADO EL ESPACIO AÉREO” y eso se traduce en que ningún avión puede despegar.

Y en nuestro caso concreto se traducía en: ¿Devolvemos el coche o nos volvemos a casa?, ¿Demba sabrá que en España están de huelga o llegará al aeropuerto a las 4 de la madrugada y se encontrara la sorpresa? Y sobre todo

¿Cómo se le explica a Thierno que no vamos a ir, que no le podremos dar los regalos de sus compañeros del colegio y de la seño Pura? Al final iba a tener razón él cuando decía, seguro que al final no vienen.

Antes de tirar la toalla y por el derecho al pataleo, que era lo único que nos quedaba, nos acercamos a un mostrador con cartel de la compañía que nos había vendido los billetes y ante nuestras preguntas, nos contestaron:

“Nos han dicho que a las 21 h, nos darán salida para el vuelo Madrid- Casablanca-Dakar; el que esté aquí se irá, por que no podemos mandar a los que han perdido el de esta mañana, ya que la mayoría están en sus casa”.Y eso traducido a un idioma que todos entendemos era: Tonto el último. Y nosotros no íbamos a ser los últimos, si ya estábamos allí, seríamos los primeros.

Se mezclaban las risas con las lágrimas, y al fin y con sólo 2 horas de retraso respecto al horario previsto, llegábamos a Dakar, donde Demba nos esperaba con Paco para después de llevarnos a desayunar, iniciar nuestra particular aventura africana.

Nuestro viaje a Senegal fue fantástico, no puedo decir que todo salió como lo habíamos planeado, porque no planeamos nada, lo dejamos todo en manos de Demba, nosotros sólo imaginábamos nuestro encuentro con Thierno y su familia.

 

YA ESTAMOS EN SENEGAL

Este viaje a Senegal, no ha sido de turismo. Nosotros no podemos contar ninguna de las cosas que oímos a cualquiera que ha visitado el país, no sabemos como eran las casas de la Isla de Gore, ni las calles de Dakar, ni el País Bassari, ni siquiera el mercado de Kaolack; nosotros sabemos que la calle de la casa de Thierno está sin asfaltar, que lo asfaltado es la carretera, que la casa está sin acabar de construir, que el alumbrado público no existe, que los colegios aceptan todo aquello que les podamos hacer llegar, que el plástico alfombra las calles cercanas a los colegios, que los niños son agradecidos hasta lo indecible igual que los adultos, que la palabra envidia, no existe en el vocabulario wolof, y ojalá nuestra influencia no la convierta en una palabra común en su lenguaje, que la palabra HOSPITALIDAD, no sólo se escribe con mayúsculas, sino además en letras gigantes.

La familia de Thierno, nos recibió de una manera excepcional, estaban todas las hermanas de la madre con sus hijas, los hermanos de Thierno, sus abuelos, su tío, las vecinas, vestidos todos con sus mejores galas y obsequiándonos con lo que seguro no forma parte de su dieta habitual, Fantas y Coca-Colas. Nos regalaron ropas, para nostras, para la Yaya española de Thierno y como no, un obsequio especial para el cabeza masculino de familia, allí nadie piensa que una mujer puede hacer lo que es labor del hombre para ellos.

Era una familia pobre, que vivía en una barrio pobre, en una casa a medio hacer, pero comían cada día, llevaban a los hijos al colegio y eran felices.

 

LA VUELTA A LA REALIDAD

En la reunión de Junio en Madrid, escuchábamos como los miembros de la organización aconsejaban a los amigos que los acompañaban, que el primer contacto con África debe ser de turismo, algo complétamente lúdico, que hay que llegar con la mente abierta a todo y dejarse atrapar por las gentes y el ambiente, después llegará la colaboración, el voluntariado…También decían que después pasarán hasta 4 meses y dejarás de hacer un sin fin de cosas, porque te has dado cuenta que sin ellas, todo sigue igual, que no son necesarias y pasarán otros 2 meses hasta que esa sensación se vaya diluyendo y al final se vuelve a la realidad de lo cotidiano, a nuestra vida de cada día.

Pero a nosotros, no nos pasa eso. Es cierto que no seguimos el orden que se comentaba. Lo lúdico de nuestro viaje fue lo que pudimos cambiar la vida de nuestro Thierno con los regalos que le llevamos para él y la familia; las mentes, no las llevábamos abiertas a lo que íbamos a encontrar, estábamos absolutamente condicionados por la realidad que había hecho que Thierno cambiara su enfermedad, que le llevaba a una muerte segura en un país con escasos recursos sanitarios, a la sanidad del llamado primer mundo y a toda su burocracia y de vuelta a su casa, sin la enfermedad, pero también dejando atrás todo aquello que había sido su vida en los 9 meses que estuvo con nosotros. Ya han pasado 4 meses después del viaje y es absolutamente real que ese tiempo, todo lo haces muy condicionado a lo que podría hacerse allí, y es cierto que la sensación de “malestar general” se va difuminando.

Cada uno vivimos las circunstancias que nos tocan y así debe ser; nosotros vivimos en Valencia, en un 9º (con ascensor, por supuesto), con la nevera llena de bebidas frías y la despensa con dulces para la merienda, y si Thierno viviera con nosotros, lo haría, en esta casa de las alturas y tomaría coca-cola fresquita y merendaría galletas de chocolate, pero él está en Kaolack y vive feliz con su familia, con agua a temperatura ambiente para beber y arroz del medio día para merendar y lo que ahora podemos hacer es intentar que lo básico no le falte; que pueda comer todos los días, que tenga una educación que le permita poderse ganar la vida (ojalá como guía turístico) y si eso podemos hacerlo, está claro que se lo debemos a Demba.

 

Y EL FUTURO…

Demba sigue haciendo paradas en Kaolack cuando pasa por la zona, y ahora, hasta nos llama desde su móvil al nuestro (una pasta) para decirnos como ve al niño, como está la familia, y que ya les ha comprado otro lote de productos básicos, como le encargamos el último día del viaje.

Hasta Diciembre del 2010, nuestra unión con Senegal, era sólo una y tenía un nombre propio: Thierno. A partir de esa fecha los nombres que relacionamos con Senegal, ya son 2, Thierno y Demba. Al pequeño sabemos cómo ayudarle y la forma de que les lleguen las ayudas es por medio de Demba, y el mayor nos dejó muy claro que ayudarlo a él es hacer cosas por su país; y en ello estamos. Nosotros no tenemos capacidad de hacer nada por Senegal, pero para eso nos haremos socios de Yakaar. Os hemos conocido y nos habéis gustado. En un correo que me mando Jose Mª, con el boletín correspondiente, me dijo, que nosotros no necesitábamos ser socios de ninguna ONG, que teníamos nuestra propia ONG que se llamaba Thierno y que qué otra cosa había mejor. Ahora, sabemos que hay más cosas, y que tenemos ganas de volver a Senegal y esta vez lo haremos de turismo, y pasaremos por Kaolack y veremos a nuestro negrito y si tiene edad le compraremos una moto para que empiece a ganarse la vida, y continuaremos viaje a las zonas en las que vosotros estéis trabajando y si sabemos, nos pondremos a poner ladrillos o a explicarles que los plásticos es mejor que los almacenen y no que los tiren al suelo; en fin, que tenemos mucho por hacer y sólo un mes de vacaciones al año, así que manos a la obra.

 

Muchas gracias por existir.

 

 

 

Laura y demás familia española de Thierno

 

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