Nerea en Beer 2  

Nerea y equipo  

Nerea en Senegal 6  

Nerea en Senegal 5  

Nerea en Senegal 1  

Nerea en Senegal 2  

 

Fui a Senegal este mes de marzo para realizar un proyecto de fisioterapia obstétrica en el que llevaba trabajando más de 5 años, destinado a formar a matronas en preparación física durante el embarazo, mejoras en el parto y rehabilitación de secuelas postparto. Acompañada por un equipo de tres mujeres más (2 fisios especializadas: Raquel y Mariluz y 1 técnico: Raquel), impartimos un curso de formación en el hospital San Juan de Dios de Thies, una ciudad situada a 70 km de Dakar.  

Preparar los contenidos del curso fue muy difícil porque desconocía el nivel de formación con el que me iba a encontrar, a esto se le sumaba que tenía que tener en cuenta otra raza, cultura y estilo de vida totalmente diferente, y sabiendo que hablar de suelo pélvico, sexualidad, incontinencias… en España no es nada fácil, pues en un país de África donde todavía, por desgracia, sigue existiendo la mutilación genital, es aún mucho más complicado.  

A pesar de las dificultades, de las dudas y de las adaptaciones de guión de última hora, el curso salió muy bien. Se formaron más de 30 matronas del Hospital San Juan de Dios y de otras maternidades de hasta 200 km de distancia de Thies. Estamos muy contentas y sorprendidas por la calidad humana que en-contramos y la predisposición y ganas de aprender que tienen.  

Tras meses de correos Madrid-Senegal con Demba para poder llevar al curso a algunas matronas de la Cassamance, no pudo ser finalmente por falta de presupuesto, y como Beer estaba cerca, decidimos entre todos que lo mejor sería ir nosotras allí. Y fue ahí en Beer donde encontré lo que para mí ha sido de lo más impactante y conmovedor del viaje.  

Habíamos quedado con Oumy (la enfermera que está en el centro de salud como única facultativa) y con dos matronas que colaboran con Oumy en los partos, para explicarles en un día intensivo, la parte práctica del curso.  

Entrada en Beer, un martes en horario escolar, demasiados niños por la calle…, como veníamos de Thies ya íbamos un poco preparadas para lo que íbamos a ver…  

Saludamos a Oumy, encantadora, nos enseña el ambulatorio, vamos a la zona de maternidad, entramos en el paritorio; oscuro, no hay luz eléctrica, camas viejas, ventanas y persianas rotas y bajadas, suelo sucio con arena… Pregunto a Oumy por los materiales que tienen de asistencia al parto, ¿fórceps, ventosas, otro instrumental? Oumy pone cara rara y dice: “no, no tenemos, tenemos guantes y material de sutura” Viendo las condiciones del paritorio y resonando en mi cabeza las respuestas de Oumy a mis preguntas, se me cayó el alma al suelo. Me vinieron imágenes de mi parto en Madrid, en un buen hospital de la seguridad social y con un buen equipo de ginecólogos. Me acordé, ¡cómo no hacerlo en esa situación!, de lo que me dijo el jefe de ginecología del hospital cuando vino a verme cuando me recuperaba de una hemorragia muy grave postparto:  

“Nerea, la mortalidad materna existe en el tercer mundo y a veces también en este. Nos creemos que un parto es una tontería, pero no lo es, se puede morir en él, puede acarrear consecuencias fatales de por vida para la salud de la madre y del niño. Tú has tenido mucha suerte de llegar a este hospital, has tenido suerte de contar con este equipo médico y de nacer en esta ciudad.  

En otro lugar del mundo, en otra época, hace pocos años, e incluso en otro hospital de aquí, habrías sido una de esas mujeres que muere por ser madre. En 25 años de profesión nunca había visto un caso como el tuyo, que hayas salido viva de esto es sorprendente para todos nosotros, así que no olvides nunca tu suerte”  

Después de hablar con Oumy, ver el paritorio y recordar toda mi experiencia, salí fuera a respirar, estábamos todas dispersas fuera de la maternidad, yo no tenía ganas de hablar, deambulaba por el recinto del ambulatorio, pensando, con el alma y el corazón encogidos, sintiendo injusta mi suerte. ¿Qué situaciones vivirán allí estas mujeres, ¿qué hacen cuando el niño no sale y no sale, ¿qué pasa si hay alguna complicación?, ¡todo puede pasar en un parto!. De verdad esto es así, cómo permitimos que en estas condiciones paran las mujeres. Ahora entiendo porque 800 mujeres mueren al día en el mundo por complicaciones durante el embarazo, parto y postparto…  

En fin, solo quedaba darlo todo ahí dentro y en cuestión de unas horas dejar claras unas bases y explicar algunas técnicas y ejercicios.  

Porque matronas de Beer: que sepáis que esos culos respingones tan graciosos que tenéis pueden dificultar en un momento dado el parto, que ese sacro está horizontal y si está bloqueado y no puede moverse para atrás, el bebé chocará con él una y otra vez y no podrá bajar, así que aprender bien estos ejercicios porque para estos casos son esenciales…y que sepáis también que si la madre tiene una tripa muy baja es posible que el bebé tenga la cabeza en extensión porque no cabe, y si así es, no va a encontrar por dónde meterse, así que aprender bien lo que hacemos para que ese bebé suba y vuelva a bajar y encuentre la pelvis… balancéate así y asa, vuelva a bajar y encuentre la pelvis…balancéate así y asa, ponte a gatas, siéntate en el balón…y lo que hacen los huesos de la pelvis cuando estás dilatando, es esto! Y en el expulsivo, esto otro! y con esta postura corporal facilitamos que la pelvis se abra arriba y con esta otra hacemos un expulsivo muy eficaz, ¿y el pujo? Por favor, así es mucho más eficaz y menos lesivo. Y parece que la cabeza ya asoma… pero rebota en algo y vuelve a subir, y otra vez!- y el niño no sale- y no tenéis fórceps ni nada!: hipertonía de las paredes vaginales!! Veis que importante es el masaje interno de la vagina durante el embarazo.. ¡Vamos matronas de Beer, que os lo jugáis todo a una carta!. Y no os olvidéis de preguntar en el cuestionario postparto esto y lo otro, que si no la mujer sufre en silencio… y.. Pobrecillas, ¡qué bombardeo! pero bueno, quedó claro. Dejamos materiales y unos CDs con todos los ejercicios grabados. Entre clase y clase disfrutamos todos juntos de un plato típico senegalés. Al terminar la jornada aparecieron unas cabras corriendo por el ambulatorio, cosa que parecía que a nadie de allí sorprendía, detrás de ellas un chico alto y delgado con una camisa galáctica, no sabíamos si era el dueño de las cabras, lo que sí sabíamos es que era el chico que nos llevaría de vuelta a Thies, y que su coche ranchera destartalado tenía espacio para cabras y que sospechosamente olía mal….  

Así que ahí se quedó Beer con sus mujeres y su suerte…y yo en Madrid invadida por recuerdos y emociones que en momentos me hacen estar más allí que aquí. Volveré…  

 

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