Foto Susana 1

Foto Susana 2

Foto Susana 3

Foto Susana 4  

 

Personalmente siempre soñé con hacer algún voluntariado o cooperación internacional.  

No tenía claro cómo ni cuándo ni dónde. Y de repente…… simplemente fluyó.  

Conocí a Yakaar África a través de Ousmane y mi trabajo en el Hospital Gregorio Marañón, donde se recupera de la intervención cardiaca a la que fue sometido. Él, “mi bomboncito”, me conquistó desde el primer día; poco a poco, charlando con sus cuidadores, me fui interesando por la labor de la ONG, y así, me animé a hablar con Pepa y casi sin pensarlo me vi formando parte del equipo de la séptima misión sanitaria. ¡¡!!  

Todo, desde el principio, fue una explosión de emociones……  

La recogida de ropita, gafas y móviles entre amigos y conocidos, la preparación de las cajas (desde aquí, gracias a toda la gente que colaboró)  

La inquietud por conocer al resto del equipo (español y senegalés)  

Los nervios del viaje, la llegada al aeropuerto de Dakar ya supuso un choque brutal  

La visita a la isla de Goree y su dramática historia  

El viaje en ferry nocturno hasta la isla de Carabanne  

La travesía en cayuco hasta Oussouye, el largo, cansado y a la vez precioso viaje en la “furgo” hasta el País Bassari  

El trabajo diario en los distintos poblados, comprobando en primera persona la dureza de lo real, de la pobreza, la desigualdad, la fragilidad de la vida, lo poco que se necesita para ser feliz, el idioma universal del dolor, de una sonrisa, y de la inocencia infantil…..  

Ese cielo limpio y estrellado, esa tierra roja que junto con mis admirados baobabs y ceibas dibujan los paisajes  

La mezcla de colores, olores y sabores (echo de menos la deliciosa salsa de cebolla)  

Esa paz y ese silencio de la noche, solo interrumpido por la llamada a la oración de los musulmanes, y el despertar de los animales  

La alegría y algarabía de los niños jugando, sin tecnologías ni juguetes como a los que aquí estamos acostumbrados

El gran equipo humano (español y senegalés), como una familia, compartiendo momentos muy duros de tensión y agotamiento en jornadas difíciles de trabajo, y momentos de placer, risas, conversaciones de sobremesa y ocio.  

Son tantas cosas que recordar….. y sé que con el tiempo brotarán en mí recuerdos y sensaciones de los que ahora no soy consciente. Lo que ya sé es que esta experiencia no la olvidaré jamás, que ha dejado una huella en mí y me ha demostrado que por mucho que nos creamos que ayudamos y aportamos en nuestras campañas de cooperación internacional, todo eso es una milésima parte de lo que nosotros recibimos al convivir con tales seres humanos.  

Me siento afortunada, y quiero dar las gracias a Yakaar África por haberme propiciado formar parte de esta aventura, y a todos los que me habéis hecho un huequito en vuestro corazón.  

¡Hasta pronto, Senegal!

 

 

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