Gaby Ricomà

De nuevo vuelvo a ser afortunada, otro año viajando juntos, los cinco.

El viaje que denominamos familiar y que no hemos dejado de disfrutar desde hace ya muuuuuuchos años.

Intuyo en los preparativos que en esta ocasión voy a sorprenderlos: nos vamos a Senegal!!!!!.

Mil dudas, preguntas sin respuestas, caras de sorpresa ……..surgen durante los días previos.

Por mi parte, el segundo viaje a Senegal, estoy feliz; volveré a reencontrarme con un paisaje y una gente maravillosa dispuesta a agradecer lo poquito que les das. Y porqué no lo confieso….niños y más niños que surgen de la nada y te enamoran con su mirada.

En el avión, noto un gusanillo interno que no es más que inquietud por la respuesta de los míos, los que más quiero.

Para ellos su primer viaje a un país de África negra, donde a pesar de los pocos medios irradia generosidad, y en donde la solidaridad fluye sin límites.

Como siempre Demba, artífice principal y cómplice en este viaje nos recibe en el caos del aeropuerto de Dakar. Con él, Cheikh, seguridad y profesionalidad absoluta al volante.

Y es con Demba cuando empieza la magia del viaje: su labor comprometida, su causa, su fidelidad a los más necesitados, sus proyectos, sus niños, sus mujeres empresarias y porqué no, su maravilloso país con sus ríos, costas, dunas, playas, baobabs, acacias, pesca, manglares, pájaros, sus comidas, olores, sabores, colores, nos envuelven a los cinco, mi familia.

No importa ya el calor ni los mosquitos , ni el polvo …..ya somos unos perfectos “tubabs” deseando compartir y sobre todo aprender.

¡¡¡¡Mamá, éste ha sido el mejor viaje , el más enriquecedor!!!!

Gracias Senegal, gracias familia, habéis estado a la altura.

Demba sigue así, no cambies, tus ilusiones nos las impregnas a todos.
Volveremos pronto, InshAllah!

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