vosotros sí que sois BUENA Y EXTRAORDINARIA GENTE…

 

Maria Jose en Senegal

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Jose Luis en Senegal

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Esta vez fue que sí, después de alguna que otra intentona, al menos en deseo, que siempre acabaron frustradas por las obligaciones laborales de uno u otro, por fin conseguimos hacer realidad nuestro deseado primer viaje a Senegal y además con el añadido de que se lo comentamos a nuestra hija María quien, sin dudarlo mucho, se apuntó, siendo, según sus palabras “el viaje que más ha disfrutado”. No sabemos si el paciente Demba, opinará lo mismo o estará pensando en pasarle un “recargo”, por el casi constante: “Oye Demba, que es…..”, “Aquello que se ve como se llama…, y en wolof como se dice”, “Cómo se hace….”, “Y antes dijiste que….”.

Demba, Cheikh, Ambrosio, Doba, Arouna y todo el grupo humano que formáis, vosotros sí que sois BUENA Y EXTRAORDINARIA GENTE. Vuestra hospitalidad, vuestro acogimiento, vuestra entrega y constante atención, en los días que hemos convivido, se nos ha grabado para siempre, os recordamos mucho y vuestro buen hacer, esfuerzo, diligencia y esperanza en un futuro mejor para vuestro pueblo y para vosotros, se nos ha quedado como ejemplo de vida y comportamiento.  

“Senegal el país de la Teranga” (hospitalidad) no es un simple eslogan turístico, hemos constatado que es una realidad que hemos palpado y que nos ha cautivado. En añadido, el grupo que hemos viajado, ha sido de lo más gratificante y amable, ¡qué cantidad de vivencias hemos compartido! y en todo momento ha imperado la buena convivencia, la solidaridad, la cortesía, la comprensión y ayuda. Momentos inolvidables que estamos seguros, a todos, nos gustaría tuvieran continuidad.  

Nos resulta muy difícil, por no decir imposible, intentar plasmar y transmitir la experiencia y el agolpamiento de sentimientos que, en estos pasados días, hemos acumulado en nuestro interior. Por intentar sintetizar, podríamos decir que ha sido una vivencia intensa, impactante e imborrable, que siempre estará presente en nuestras memorias, acompañada de determinados desgarros de corazón, momentos en los que el alma se nos ha encogido y todo esto acompañado, como rasgo vital, de multitud de muestras de acogimiento, de unas gentes sonrientes y agradecidas con las pequeñas y simples cosas que puedes hacerles llegar.  

La misma llegada a Dakar, ya nos impresionó por la multitud de personas que había a la salida del aeropuerto, todos no podían estar esperando a algún familiar o conocido. Allí estaban sonrientes, saludándote y ofreciéndote su ayuda y aunque, evidentemente, esperan obtener una propina, lo que más nos llamó la atención, fue su actitud vitalista y de acogimiento. En nuestro caso, allí estaba Demba, con su sempiterna sonrisa, en este caso, de bienvenida, de expresión de alegría al vernos, los abrazos y, como es norma en él, todo milimétricamente ordenado y previsto. También estaba Cheikh con la sonrisa en sus labios, aún cargando las maletas y los bolsones que acarreábamos, en el vehículo. Su sonrisa y vitalidad, nos acompañó durante todo el viaje, siempre dispuesto, alegre e incansable.  

Nuestro bautismo senegalés fue la visita a Berr. Comprobamos la entrega y dedicación del personal adscrito al centro de salud, sus sinceras y limpias sonrisas, su agradecimiento por el material que les entregamos. El sosiego y tranquilidad de las personas que esperaban consulta, sus saludos y sonrisas junto a las dolencias que intuimos tenían, en particular, una niña que se le veía muy alicaída y débil y aún así nos saludó y sonrió, es difícil que olvidemos su carita. Aquí nos llevamos el primer encogimiento del alma: a una de las personas que llevaba un bebe, le dijimos si nos lo dejaba para hacernos una fotografía y no sólo nos lo entregó sino que nos manifestó el que nos lo lleváramos, si queríamos. No lo podremos olvidar nunca y seguro que lo recordaremos en multitud de ocasiones. Ya desde esta primera visita experimentamos la calidez y humanidad que transmiten los niños, los que habían en el patio de la maternidad y los que acudieron, nos hicieron observar que no acudían a pedir algo si no que ellos venían a saludarte sonrientes y bulliciosos y querían estar contigo. Si, después, les entregabas un detalle, te lo agradecían con otra de sus sonrisas y si no te decían adiós, con el mismo entusiasmo.  

Se comentó, en el grupo, que nuestro recorrido para evitar sorpresas con el vuelo de regreso se había programado de forma inversa a como en otras ocasiones se ha hecho y que empezábamos por la parte más afable y turística para pasar después al Senegal más profundo. Una vez concluido el viaje, creemos que ha sido una muy buena alternativa, porque hemos llegado con las retinas llenas de las vivencias del recorrido por el País Bassari y el País Bédik que no nos pueden dejar indiferentes, y el recuerdo de experimentar casi la NADA. Poblados que carecen de casi todo y al mismo tiempo muestran una total autonomía entre ellos, con un funcionamiento, aparentemente, muy igualitario.  

Después de Berr, hicimos nuestra ruta a Carabane. Viaje inolvidable en barca, al inicio de la noche, con un majestuoso cielo estrellado, donde intentamos descubrir alguna constelación, amén de la más visible, la vía láctea. Nos dieron la bienvenida Araceli y Paola, con quienes, al día siguiente, visitamos la isla, al tiempo que nos mostraron los trabajos realizados, tanto en la isla, como en la maternidad. Se sentían muy satisfecha con lo alcanzado y no es para menos. La consecución de objetivos, es la mejor reconciliación con uno mismo y la superación de los traspiés y contratiempos que siempre acontecen.  

En Carabane coincidimos con el siempre sonriente y voluntarioso Ambrosio y el grupo que acompañaba, estaban haciendo la ruta llamemos tradicional y ya estaban en sus últimos días de estancia. Venían muy entusiasmados, sus rostros reflejaban el asombro y la incredulidad de lo que habían visto y vivido y no paraban de contarnos con alborozo multitud de cosas y detalles de su viaje.  

Conocer los poblados, sus gentes y las condiciones tan primarias en que viven, ha sido una experiencia emotiva y de profundo calado en nuestras conciencias. Al llegar, siempre salen a tu encuentro y lo primero, es el saludo de acogida, de interesarse de cómo estás y pronto, los niños te rodean, se acercan, tocan tu piel y te dan la mano y diciéndote “toubab mami”, ”toubab papi” se quedan incondicionalmente a tu lado, te acompañan allí a donde vayas, se convierten en tu sombra y te alertan de cualquier peligro. Nada te piden y si en tu voluntad está el darles algún regalo, te lo agradecen con la mejor de sus sonrisas. Sin duda nuestras retinas se han llenado de sonrisas y de caritas de niños que difícilmente olvidaremos.  

Cómo olvidar el recibimiento en Hitou, sus gentes y los niños y jóvenes que en tropel nos acompañaron hasta la barca y con sus manitas alzadas nos decían adiós.  

Aunque teníamos referencias y habíamos visto alguna foto e incluso algún video de los recibimientos de las gentes de Baficán, la experiencia en vivo es impactante, la expresión de alegría de todas las gentes, de los más mayores, de los jóvenes y de los niños, sus agasajos, sus danzas, sus actos ceremoniosos, sus muestras y palabras de agradecimiento, en fin una vivencia que recordaremos siempre Es imposible que se nos olvide la cara sonriente y de agradecimiento de uno de los jóvenes, no más de 16 años, que cuando ya nos íbamos, muy cerca del microbús, se volvió y nos dijo “gracias mucho”. Con un nudo en la garganta, malamente, le pudimos agradecer su hospitalidad y acogimiento y hacerle ver que no les dábamos nada, nuestra intención es sencillamente, poder ayudarles para que aportando sus medios alcancen mayor bienestar. Nos despedimos con un ánimo y ¡adelante! hay que conseguirlo.  

Llegamos a País Bassari y País Bédik, su ambiente nos envolvió. Ahora, nuestros recuerdos y cuando hacemos algún comentario, tanto entre nosotros como con amigos y conocidos, sin querer, siempre nos vamos a lo vivido en esta zona. Bandafassi, Dindefelo, la subida al poblado de Dandé, la llegada a la cascada, el ascenso a Iwol, Qué manera de llenarnos de lo maravilloso que es lo simple, lo sencillo, en fin, qué lección hemos recibido y qué manera de sentir lo que es humanidad. Si bien descubrimos parajes bonitos y encantadores, y te sobrecoge la precariedad con que viven, lo que de verdad te llena son sus gentes y te traes en la memoria su acogimiento incondicional, sus risas, sonrisas, su forma de vida, sin prisas (su “nanka, nanka”), el vivir con las puertas abiertas y su hospitalidad. Y, una vez más, sus niños y sus sonrisas, el darte la mano, observarla y ser tu acompañante. Cómo olvidar, la estampa de dos niños que arrastraban con una cuerda su lata vacía de sardinas y que, para ellos, eran los mejores y más veloces ferraris. Las vivencias y experiencias que hemos tenido, no te dejan indiferente y si no mejores, creemos, que hemos regresado más humanos. La lección de Doba, en este sentido, en los ascensos a Dandé e Iwol, fue magistral: su dedicación, entusiasmo, incondicionalidad, paciencia, su interés por explicar todo, su sentido del tiempo y de la vida, todo puede esperar, los horarios se adaptan, no deben condicionar, creemos que, en resumen, somos nosotros los que tenemos mucho que aprender.  

Admirable, a pesar de su precariedad de medios, el interés que mostraban tanto en los proyectos en marcha, como en los nuevos que visitamos y en tu interior sientes la necesidad de decirles no podemos fallaros, a vuestro compromiso y esfuerzo hemos de unir nuestra ayuda y así poder ir logrando una situación mejor.  

Allí se quedó Paola, para colaborar en la continuidad de los proyectos en marcha y alentar los nuevos. La de veces que nos vienes a nuestra memoria y te mentamos. Las circunstancias nos marcan pero, en gran medida, nos das envidia.  

La carencia de infraestructuras en todos los ámbitos, es tremenda y ver a la gente desnutrida te sobrecoge, verles enfermos te sobresalta, porque lo más primario es comer y contar con una nivel aceptable de salud y no podemos desentendernos y dejar todo a que la solución, sólo, vendrá a través de la ayuda internacional. Ciertamente hay que reivindicar y exigir que los gobiernos del llamado primer mundo, cumplan sus compromisos y no escatimen y regateen la ayuda a los países en desarrollo, pero también pensando en nuestros proyectos y viviéndolos de cerca, vemos que son importantes. Nuestros medios son escasos pero aplicamos una buena metodología y un planteamiento que tiene que devenir en eficacia y provecho. No damos simplemente, si no que nos implicamos en su progreso. Una vez detectada la necesidad, buscamos su compromiso en intentar satisfacerla y ponemos, en común, los medios para alcanzar el objetivo, apoyando y sufragando proyectos que sean sostenibles en su continuidad y en sus resultados.  

Demba, sabemos de tu clarividencia en los objetivos a conseguir, de la prioridad de los mismos, de tu compromiso con tu pueblo, de cómo poder ayudar, de lo duro que eres en reclamar, en primer término, el compromiso de los receptores de la ayuda y de exigirles la continuidad y el esfuerzo. No desfallezcas, cada día conseguirás más y más y nos tendrás a tu lado, dándote ánimo y alentándote, tú, mejor que nosotros, sabes que el empeño merece la pena.  

De todos nuestros viajes que hemos hecho, sin duda, éste es el que más nos ha cautivado, del que con más entusiasmos hablamos, del que más imágenes y recuerdos se nos vienen cotidianamente. Cómo olvidar a personas tan acogedoras, tan hospitalarias, a personas mayores con el rostro tan duro y a la vez tan encomiables, el porte de las mujeres y sus sonrisas y qué decir de los niños con sus miradas tan penetrantes, brillantes, risueñas y llenas de curiosidad, que por lo más simple se regocijan. Una experiencia llena de vivencias inolvidables, que nos alienta a pensar: HEMOS DE VOLVER.  

MARIA JOSE TEGEL y JOSE LUIS JIMENEZ

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