EL PRIMER VIAJE DE MUCHOS

 

 

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Ziguinchor

 

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Bafican

 

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En primer lugar antes de contar mi experiencia en Senegal me gustaría presentarme. Me llamo Aida Mora tengo 20 años nacida en Vilafranca del Penedès, provincia de Barcelona en Cataluña. Actualmente estoy estudiando grado superior de grafica publicitaria combinándolo con el trabajo y voluntaria de una ONG de mi pueblo para ayudar a la gente mayor. Amante de la fotografía, la literatura, los animales y la naturaleza. Me gustan las pequeñas cosas de la vida, las que te sacan una sonrisa.

Dicho esto, ahora si… ¡Empecemos!

El sueño de ir a África lo tengo desde que tengo uso de razón. Mis padres dicen que me viene de lejos, que desde que era bien pequeña ya decía que algún día iría allí, aunque no entendían el porque. Yo tampoco soy capaz de recordar las razones que me empujaban a querer ir allí. Aunque puede que simplemente fuera instinto. A medida que fui creciendo ese instinto, esa sensación de irme, de querer conocer ese mundo nuevo, de conocer África iba en aumento.

Y un día me encontraba con Judit Jané trayéndole material para Yakaar Africa, para Senegal. Fue entonces, allí, en ese momento hablando con ella, donde mi sueño empecería a ser un poco menos sueño para ser más real, más tangible.

Recuerdo hablar mucho con Judit sobre Senegal, preguntar, conocer, compartir curiosidades. Me había informado sobre Yakaar Africa en su pagina web justo saber que ella y Marc Rius eran de esta ONG. Pero aún así, agradecía mucho que me lo contase ella misma en persona. Me habló de Yakaar Africa de todos los proyectos que hacían, que querían hacer y los que ya consiguieron. Me gustaba ver su entusiasmo en cada una de sus palabras, su rostro feliz hablando de la que ya era su tierra, de sus gentes o como mínimo yo así lo percibía.

Entonces un buen día Judit Jané y Marc Rius, me comentaron que hacían una quedada de socios de Yakaar Africa 2012 en Cataluña que lo hacían cada año para juntarse todos y que si quería estaba invitada a ir y sin dudarlo encantada acepte la invitación.

Me hacia mucha ilusión de conocer a otras personas motivadas a ayudar y en especial conocer a Demba. Que hasta entonces solo era un nombre de un chico al cual parecía que lo conociera desde hacia un tiempo pero, no le ponía rostro. Lo conocía porque Judit me habló mucho de él y sin duda todas las palabras hacia él eran muy buenas, se veía que le tenia mucho aprecio. Así que, servidora tenia muchísimas ganas de que llegase ese día y cómo todo, tarde o temprano llega y ese día también llegó.

La quedada con otros miembros de Yakaar Africa la recordaré siempre por varios motivos: El primero por haber conocido un poco más el funcionamiento de Yakaar Africa y ver lo transparente que es la ONG.

El segundo porque allí como mínimo ya empezaba a ser un poco más tangible el ir a Senegal con Judit y Marc. Y el tercero pero, no menos importante es la gente que conocí, todos y cada uno de ellos. Aunque me gustaría hacer una especial mención a dos personas maravillosas las cuales tienen toda mi aprecio y admiración. Son Demba Dieng y Montse Rubies porque allí me los presentaron, allí los conocí y en esa comida surgió una muy bonita amistad que en la actualidad aún dura y de la cual les estoy muy agradecida por ello. Además de ese día me quedo con una curiosidad y es que cuando me presenté a Demba y le dije mi nombre él me dijo que Aida era un nombre Senegalés y muy común allí.

Me sorprendió gratamente y me gustó, feliz pensé que era el destino. Que de alguna forma involuntaria ya estaba un poco mas conectada con esas tierras.

A partir de allí puedo decir que empecé a vivir mi sueño, nanka nanka (poco a poco).

Meses después de esa comida ya tenia fecha para el viaje que haría junto con Judit Jané, Marc Rius y Demba Dieng. Solo entonces cuando ya teníamos los billetes en la mano empecé a ser consciente de que el día 24 de Enero del 2013, servidora estaría en tierras Senegalesas y la felicidad corría por mis venas.

Mis padres ahorraron para ayudarme a pagar el viaje, para poder cumplir mi ilusión y aunque ellos ya lo saben, también me gustaría desde aquí agradecerles mucho el esfuerzo que hicieron por mi.

Sólo pensaba en una fecha 24 de Enero del 2013. Seria mi primer viaje fuera de Cataluña, mi primera vez que cogería un avión, que cogería un barco, que cogería barcas y todo esto en Senegal. Solo sentía entusiasmo y felicidad.

Y el día llegó y por la noche ya me encontraba en Dakar saliendo del avión junto con Judit y Marc. Afuera ya nos esperaba nuestro amigo Demba. Recuerdo la llegada con muchísima emoción, con muchas ganas de volver a verle y abrazarle de nuevo y todo esto con la felicidad de estar allí.

La primera noche la pasé en Dakar, de esa ciudad recuerdo lo caótica que era. Muchos coches y gente por todos los sitios sin ningún orden aparente.

La isla de Gorée visitada junto a Christopher el chico de la guitarra y de la sonrisa permanente, un excelente persona y guía que desde aquí también agradecerle los momentos vividos con él en la isla. Una isla de gentes amables, de artistas, de paisajes pintorescos y con una historia triste y estremecedora; La isla de los esclavos.

A pesar del tráfico de turistas procedentes de Dakar que parecía haber allí, sus habitantes me transmitieron una sensación de paz y tranquilidad que se contagiaba. Al pasear por las calles de Gorée no pude dejar de pensar en la barbaridad que hacían con el tráfico de personas “esclavos”. Una isla que uno no puede dejar de visitar porque una vez la descubra, jamás podrá olvidarla.

El grupo de Yakaar Africa fuimos a diferentes lugar y en todos comparten un mismo sentimiento, un hermoso y delicado ambiente de amabilidad por parte de toda la gente. En Ziguinchor, entregamos el material en el hospital y lo visitamos. En Baficán, fuimos a ver el molino para descascarillar el arroz donación de Yakaar Africa. Además el momento más bonito y emotivo de ese lugar fue el recibimiento por parte de la gente de Baficán, niños, mujeres y hombres bailando y cantando. Fue un momento mágico, un momento irrepetible. Me hubiera quedado allí con los más pequeños compartiendo esas sonrisas porque la sonrisa de un niño es paz, bondad reflejada en sus tiernos ojitos.

También visitamos Ndiambalang a ver la huerta que están trabajando, después a Ossuye a visitar el centro de transformación de frutas y por supuesto a tomar un fresquísimo zumo de los suyos y a comprar mermeladas. Por la tarde dirección Carabane .

La isla de Carabane un lugar idóneo para disfrutar de la gente, de la tranquilidad, de los paseos en la playa y en barca y de la buena música en el Calipso.

Saint Louis, la antigua capital de Senegal. Una ciudad rica en historia con calles estrechas y muchas barcas, ya que fue el principal puerto comercial. Aunque me gustó un poco más que Dakar, no me dejo de recordar a ella, ya que también es un lugar muy transitado.

Desierto de Lompoul, un trozo de desierto con dunas móviles. El campamento estaba preparado con una serie de Haimas muy bonitas, cómodas y acogedoras. ¡Me encantó! Cenamos en un Haima grande donde estaba el comedor preparado y para cenar nos prepararon una sopa de cebolla picante buenísima y un excelente plato de cuscús. Además tuvimos música gracias a los chicos del desierto que tocaron los djembe.

Lago Rosa, debido a su el alto contenido de sal, algas y microorganismos en el agua que le dan un color rosáceo. Dependiendo de la hora y la luz se aprecia más o menos. Además Demba me contó que los hombres entran en el lago con en el agua hasta el pecho para coger la sal. Llevan el cuerpo untado con manteca de karité para proteger su piel de la corrosiva sal del agua. Mientras tanto las mujeres se encargan de amontonar la sal en las orillas para lavarla y secarla al sol durante 4 días.

Finalmente para acabar, me gustaría agradecer de todo corazón a Demba Dieng, Judit Jané y Marc Rius a tres bellas y excelentes personas por haberme dejado compartir esta experiencia junto a ellos.

Demba, gracias por haberme echo sentir como en casa, por haber compartido y explicarme con minucioso detalle todo lo que sabes de tu tierra, por la paciencia, por cada abrazo, por cada sonrisa, por cada pensamiento tuyo, por tu forma de ver la vida y la forma que tienes de transmitirla. Porque estos días a tu lado no he dejado de aprender, reflexionar y sonreír.

Aunque estas palabras sólo son una parte de todo lo que realmente me llevo porque hay mucho más, sólo que no soy capaz de expresarlo por escrito, así que por ti, por cada momento vivido a tu lado y por tu amistad MUCHÍSIMAS GRACIAS.

Judit y Marc, agradeceros todos lo que habéis hecho por mi. Por la paciencia que habéis tenido conmigo todo este tiempo, por contestar todas mis preguntas/curiosidades, por haberme dado la oportunidad de viajar con vosotros y de hacer de mi sueño mi realidad. Porque cada momento a vuestro lado lo llevaré conmigo para siempre por esto y por todo lo vivido hasta ahora MUCHÍSIMAS GRACIAS.

Agradecer también a toda la gente conocida en este magnifico y inolvidable viaje : Begoña, Alfredo, Paco, Paqui, a las enfermeras de Senegal, a los profesores de las escuelas, a los niños, a la gente de la huertas y en definitiva a toda la gente de los pueblos. A Papau gracias por tu amistad, por tu amabilidad y por invitarnos a comer a tu casa a sido un placer conocerte. Y sin olvidar a Yakaar Africa, muchas gracias por el gran trabajo que hacéis desde la primera hasta la ultima persona, gracias.

Acabo igual que empecé, con palabras. He intentado reflejar todo lo vivido, mis sentimientos en un trozo de papel y la verdad es que a sido muy difícil. Aunque sé que esto sólo son palabras y las palabras se las lleva el viento pero, el sentimiento verdadero me lo llevo conmigo. Y sin lugar a duda reconozco que me he enamorado de Senegal y sobretodo de la gente del país. Espero poder agradecer y devolver con actos a cada uno de vosotros (amigos de Senegal) todo lo que habéis hecho por mi.

Saludos cordiales, ¡Salud!

AIDA MORA

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