¡Cuanto cariño nos hemos llevado de esta tierra!

 

 

Mar Carrero en Senegal  

 

Mar Carrero con Doba

 

 

Playa de Senegal


Nuestra visita a Senegal empezó un poco por casualidad, se suponía que íbamos a ir a Brasil y pasar por Río donde viven unos amigos. Después empezamos a oir que había problemas en inmigración con algunos turistas españoles que eran rechazados así que lo fuimos dejando y dejando. Cuando ya faltaba poco para el viaje se nos ocurrió que Irlanda podría ser un plan muy bueno, alquilar una furgoneta, dar una vuelta a la isla, ver como llueve desde un pub, es bonito.

Pero, claro, sólo se vive una vez e Irlanda ya la conocemos así que cuando estábamos reunidos los dos matrimonios que íbamos a ir de vacaciones se nos ocurrió que ¿por qué no África? ¡Qué exótico! Además Iberia tiene vuelo directo desde Madrid, muy cómodo. Nos lanzamos y compramos los billetes y reservamos un hotel en Dakar.

Así que, cuando llegamos a Dakar, sólo teníamos un hotel y un contacto con unos guías senegaleses que hablaban español: Demba. La experiencia de nuestro primer día en Dakar nos hizo ver que no íbamos a llegar muy lejos por nuestra cuenta así que contactamos con Demba y quedamos con él al día siguiente.

Empezamos nuestra visita a Senegal en la Ille de Gorée, después de nuestra incursión solos por los mercados de Dakar, que es bastante impresionante y da un poco de escalofrío pensar en la cantidad de personas que fueron hechas esclavas y partieron hacia otro continente sin esperanza alguna. Lo más llamativo quizás sea la falta de resentimiento que encontramos allí, no creo que haya muchos pueblos tan generosos al juzgar la historia.

Otro día estuvimos en el Lac Rose donde terminaba el famoso rally Paris-Dakar. Nos impresionó ver cómo extraían la sal con herramientas tan sencillas. Las acumulaban en las barcas y ya en la orilla había mujeres que la transportaban y acumulaban en montones. Por cada barreño de sal que transportaban en la cabeza echaban una concha en un cubo y así mantenían la cuenta de la sal transportada. Todo el mundo cobraba en sal, no en dinero, como antiguamente en Europa (de ahí la palabra salario) A medida que el día progresaba se observaba una tonalidad más rosa.

Después hicimos un recorrido con un landrover vetusto) por las dunas de Dakar. este punto tiene un significado especial pues era el camino de entrada de la última etapa del rally. Allí se han asentado ahora algunos pobladores que viven con mucha modestia y con el landrover atravesamos su poblado. Luego desinflaron las ruedas para meternos en la zona de arena y nos dieron unos viajecillos cuesta arriba y cuesta abajo. La playa era fantástica, realmente infinita.

Una de las cosas que incorporamos a nuestra rutina era la cerveza “Gazelle” que era perfecta para el clima: ¡ligera y medio litro por botella! Por cierto que la comida estaba bien y no sentaba mal como en otros países.

La verdad es que vimos muchas cosas, pero si tuviera que elegir una creo que sería la llegada de los pescadores al puerto en Mbour. Es difícil describir ese ambiente con palabras ni tener una impresión que mejor defina Senegal. Cuando llegan las pateras que han estado faenando una semana (¡qué valor!) una multitud se aglomera en torno suyo. En ese aparente caos todo el mundo tiene una función bien definida, hay personas que descargan el pescado, otros transportan hielo para conservarlo, otros lo van preparando. Lo llevan a una lonja para la subasta pero también por supuesto hay clientes que acuden a comprarlo directamente a la playa. Hay mujeres moliendo trozos de pescado para convertirlo en harina, otros que sacan los bichos de los caracoles marinos, hay chavales bañando a un caballo en el agua del mar. El mercado de Mbour es más acogedor que el de Dakar pues se nota que no es tan turístico sino que es usado por los locales. Los paisajes que visitamos y las ciudades que conocimos nos han causado una gran impresión, pero lo que nos ha marcado y nos ha dejado un muy buen sabor de boca ha sido la amabilidad, compasión y simpatía de las gentes senegalesas. Cuanto cariño nos hemos llevado de esta tierra!.

JOAQUIN, CONCHI, JOSE MANUEL y MAR

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