CRÓNICA DE SEIS DIAS EN SENEGAL

 

 

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CRONICA DE SEIS DIAS

Escribir un diario, como dice Paul Auster, es como escribir para otra persona, y solo después de un tiempo llegas a comprender que a quien te diriges es a tu yo futuro. Cuando después de un tiempo lea estas líneas seguro que voy a pensar igual. Esta crónica de seis días la he escrito por complacer a Bego, mi mujer, que le gusta que lo haga en cada viaje y siempre me insiste… y yo siempre me resisto!, … y ya de paso no esta mal pasar estos apuntes a limpio porque es posible que con el paso del tiempo yo tampoco pueda entender mi letra (indescifrable en grado sumo a veces incluso por mi mismo), herencia de tomar apuntes en la Facultad, dicho sea de paso. He aquí lo que nos aconteció en este breve viaje. “ 24 de enero de 2013.

La vida continúa, Paco tiene barba y yo canas, las chicas siguen igual. Cogemos la TAP portuguesa que hace escala en Lisboa para ir a Dakar. En este breve viaje de seis días nos vamos a Senegal Paco, Paqui, Bego y yo. Tenemos prevista la llegada a las dos de la mañana a Dakar, donde nos esperará Demba. Veintitrés kilos es el máximo por bulto y hemos pasado el listón por la mínima, menos mal que contábamos con el dinamómetro del abuelo Luis. Llevamos tres ordenadores, dos portátiles, un montón de medicinas y un montón de ilusión por ver si van bien los proyectos de Yaakar Africa y sentir que lo que hacemos sirve para algo.

En Dakar coincidiremos con otros dos cooperantes, Judit y Marc. Bego ha hablado esta mañana con Judit y le ha dicho que la situación está bien, pese al conflicto que se está produciendo en Mali .- ¡No te rayes tía! ¡Que no pasa nada!, le ha dicho. Así que seguiremos su consejo.

Cuando llegamos a la terminal T-2 creí que había dejado el móvil en el coche y salí corriendo detrás del abuelo, que ya se iba alejando con el coche, y me torcí un pié, para colmo la mierda del carrito de las maletas me ha metido una hostia en la tibia que todavía no siento la pierna (las palabrotas son porque estoy cabreado), pero todo va bien. Bego, ni caso, dice que si estuviera todo el tiempo pendiente de mí sería “un aburrimiento”, así que ha cogido su maleta y se ha ido por el pasillo del finger, ¡Hala! sin avisar ni nada, y yo, claro, retorcido de dolor. …Menos mal que yo sé que en el fondo me quiere, además, le hago gracia con mis cosas y a mí, verla reírse me hace feliz, … aunque me duela la pierna.

Bueno, nos hemos hecho más mayores, pero ese espíritu de aventura sigue igual en los cuatro, hemos recordado alguna aventura de nuestros viajes, nos hemos reído y lo más grande es que sabemos que mientras podamos hacerlo, seguiremos haciéndolo, ¡por supuesto!

25 de enero de 2013.

Llegamos bien, parece que el aeropuerto está un poco más organizado que la última vez que vinimos. Con los paquetones que llevábamos lo normal era que nos pararan, y así fue. Afortunadamente no pasó nada, abrieron las cajas de los ordenadores, luego… se olvidaron que las habían abierto, y claro, nos fuimos sin problemas. Demba estaba allí, nos saludó con la mano y nos metimos en dos taxis peores que en Bolivia, en el nuestro no cerraba ni la puerta. Dormimos en el ARCHOTEL, en una habitación llena de desinfectante, pero bueno, pudimos descansar.

Esta mañana hemos conocido a Judit y Marc, parecen gente encantadora, se casaron en la Isla de Caravana en dos mil diez. También les acompaña Aida, una amiga suya. Salimos de Dakar con el consiguiente atasco y tomamos la autopista en dirección a la Escuela de Angelique, llegamos, pero estaban en huelga “los alumnos”, ¿Qué curioso? Esto no hay quien lo entienda.

Estuvimos con el Director y nos enseñaron el Colegio. Tienen unos ordenadores más viejos que los que usó la NASA para el lanzamiento del Apolo I. Los techos de las aulas están para caerse en cualquier momento. Nos comentaron que necesitan hacer dos aulas más. Mil doscientos alumnos en el Colegio y tienen más de sesenta y tres niños por clase. Le hemos dicho que haga un dossier y nos lo mande a ver si se puede hacer algo.

De allí nos fuimos a ver cómo funciona el Centro Médico de Beer que hizo la Asociación, y de paso dejar allí algunas medicinas de las que llevábamos. Estuvimos charlando un rato con la enfermera, la que nos transmitió el cabreo que tiene por el trabajo que tiene y el sueldo que cobra. Nos contó que a veces tiene que asistir a dos partos por la noche, llegan llaman a la ventana y ya está, … y está ella sola. Al final de mes el Administrador reparte el dinero para pagar las medicinas, a ellos … y a ella no le llega a noventa euros al mes. Parece ser que a la hora de repartir la peor parte se la lleva ella, siendo a ella a la que más sacrificio se le pide. Nos dijo que hacía un mes que no veía a su marido que vive en Kaolak. Personalmente creo que si no le solucionan la situación esta mujer no va a durar mucho aquí. Es una pena porque el centro está bien y además es el único que existe en muchos kilómetros a la redonda.

Luego se me metió en el coche “otro” que debía ser el jefe del pueblo o algo y le llevamos a Dakar. Comimos en un sitio típico, yo “crevets” con mijo, la verdad es que estaba rico. Bego pidió el típico “plato del día”, Poulet con salsa de cebolla y arroz. Cambiamos dinero a 650 CFA por un euro y le compramos un bolso de tela muy bonito a Iciar, a Mario le buscaremos mejor una camiseta chula.

Cuando íbamos hacia Dakar el conductor le pegó un golpe a la barra del peaje. Pero no fue por su culpa, cuando iba a pasar se bajó y se rompió. Yo creo que el que estaba en la cabina no calculó bien, debe de estar ahí todo el día pulsando el botoncito, y claro, al final le dió a alguien. ¡Tenía que pasar! Pero no le dieron ninguna importancia, ni el vigilante ni nuestro conductor, tiraron la barra a un lado de la carretera, y para Dakar. Cuando llegamos nos fuimos al puerto a embarcar, ¡cuatro veces por lo menos hemos tenido que enseñar el pasaporte! Dicen que hay tantos controles desde que en el dos mil dos se hundió el barco que hace este mismo trayecto Dakar-Zinguichor y murió tanta gente, pero ahora dicen que es el transporte más seguro de Senegal.

En el barco hemos conocido a unos chavales de Lugo que han venido en coche desde allí y van para Guinea Bisao. Nos han contado la aventura y es una pasada. Llevan siete días, el primero estuvieron retenidos toda una noche hasta las seis de la mañana en Tánger. Pero lo peor fue la frontera de Marruecos a Mauritania, dicen que no hay nada, ni siquiera carretera. -Ves coches abandonados, un autocar volcado y nada de gente, me cuenta uno de ellos que se pone incluso nervioso al contármelo. Luego, al llegar a Senegal tuvieron problemas porque la furgoneta que llevan tiene ocho años y tres meses, y no se permite la entrada a coches de más de ocho años a Senegal. Al final, pagaron una tasa de cuarenta euros y les dejaron pasar. Me dice que han visto españoles por el camino, uno tiene hasta un hotel, van a estar en Guinea un mes.

Después de cenar nos entró la marchita y nos echamos unas “piececitas” en cubierta con música senegalesa y un ron que sabía a “perro muerto” con coca cola, ahora que me acuerdo, ¡qué cosa más mala de ron!, pero mala del todo. Tengo que hacer constar la parida que me soltó Paco cuando bajaba de la cubierta superior donde daba todo el aire y hacía frío. Bueno, pues va y me dice que si había ido “a tender”? Naturalmente le dije que ya iba por la segunda lavadora, ¡simpático el chaval! En una de estas me lo cargo.

Luego, a Paqui se le pegó un tipo que hablaba español y que le dijo que era buzo, se supone, y cuando le contaba toda la historia se le enganchó una chancla en la barandilla, y el hombre tratando de sacarla para que no se le cayera al mar casi rompe la barandilla, un tipo peculiar. Cuando me lo contó me partía. Es que a un tipo de estos del Discovery Channel que se le enganche la zapatilla es muy fuerte, casi rompe el barco.

Cenando Demba se emocionó contándome el mundo animista de Casamance, me dijo que el brujo ciego de Hitou le predijo la labor humanitaria que está haciendo. También me dijo que ese hombre se ha muerto, y el puesto de brujo, de momento, está desierto… ¿pero Demba no era musulmán?

26 de enero de 2013.

Desayunamos en el barco y nos despedimos de los chavales que iban a Guinea Bisao, espero que lleguen bien, para entrar tienen que sacar un visado en Senegal. Cuando nos despertamos el barco ya había entrado en el río Casamance, pero todavía quedaban dos horas para llegar a Zinguichor y otras dos horas para desembarcar. El desembarco fue el típico desembarco “a la africana”, un lío que te cagas, al final hemos tenido que cargar con los paquetes de las medicinas doscientos metros por los “rollitos” africanos de costumbre. Zinguichor fue fundada por los portugueses, pero por los azares de la historia, siendo su origen portugués después pasó a ser francés, se dice que La Casamance conservó ese espíritu de independencia respecto al dominio francés, espíritu que hoy día todavía sigue.

Portugal lo que hizo fue un intercambio de terreno con Francia, una parte dentro de Guinea por la La Casamance. Zinguichor viene de un nombre portugués “Chegurchora”, que quiere decir algo así como “llegamos cuando estaban llorando”, se supone que la gente del lugar cuando vieron a los blancos salieron corriendo para que no los prendieran para ser esclavos. Casamance viene de “Casa del Mansa” (del Rey), casa del Rey Mansa. Caravana, es “carab ane”, que pertenece a otra persona.

Por cierto, de la guerra de Mali, nada de nada. Antes de comer entregamos las medicinas en el Hospital de Zinguichor, y habían nacido dos niños que todavía estaban allí. Nos dieron las gracias. Luego dimos una vuelta por la ciudad, vimos la Iglesia, la rotonda Juan Pablo II (se llama así porque estuvo allí). En la rotonda hay una paloma que simboliza la paz, muy necesaria por esta zona. Comimos en un restaurante típico, gambitas y pollo con salsa de cebolla.

Por la tarde fuimos a Bafican, y nos hicieron una fiesta en el poblado. Se pusieron a bailar hasta los abuelos, hicimos unas fotos increíbles. Vimos el molino para descascarillar arroz que ha hecho Yaakar Africa. También entregamos un montón de juguetes, material escolar, etc. También vimos el taller de costura y las mermeladas que hacen de mango. Volvimos a Zinguichor, cenamos en el Hotel, una pasada de Hotel. Luego nos fuimos a dar una vuelta y nos metimos en una “disco” que dijo Demba. Lo pasamos muy bien, ¡las luces de la disco eran como las de los árboles de navidad nuestros y mucha música “en español”!.

27 de enero de 2013.

Desayunamos el tradicional desayuno de pan con mermelada, montamos todo en el coche y nos marchamos al mercado de artesanía donde trabaja un hermano de Demba, vimos trabajar la madera y compramos unos cuadros muy chulos. De allí nos fuimos a ver la huerta de Baficán en el coche cantando una cancioncilla que tenía Paqui en el móvil “el pollito pío”, ¡vaya tostón de cancioncita! Lo único que dice es “pollito pío”, “pollito pío” todo el rato, y tiene el don de ser “muy pegadiza”.

Bueno, el caso es que llegamos a Baficán y nos encontramos una huerta espectacular. Vimos que sólo había una señora regando y nos pusimos a ayudarla, la mujer flipaba. Paramos a comprar unas mandarinas en unos puestos de la carretera, y todas las señoras se pusieron a bailar “el pollito pío” dichoso. En fin, en estos casos, si no puedes a tu enemigo, es mejor que te unas a él. Así que: “pollito pío”, “pollito pío”….

Después fuimos a Karrouen y vimos una casa típica Diola, le hice una foto a la dueña de la casa, una señora de ochenta y cuatro años. Tenía una habitación en la que acumulaba arroz durante años, antiguamente en el mundo de los Diola no existía el dinero, y el arroz se considera un símbolo de riqueza ya que se comerciaba con él y a su vez era un símbolo también de su capacidad individual de trabajo, sólo almacenaba el arroz que le sobraba de cada cosecha. Cuando se mueren no tengo ni idea de que hacen con él, supongo que lo quemarán en su honor.

Hicimos fotos y dejamos nuestras firmas en una tarjeta de Yaakar Africa en la ventana de arriba, es costumbre dejar algo en prueba de amistad y buenos deseos. Justo al lado, después de pasar al lado de una ceiba gigante, existe un museo animista en el que hay fetiches, y nos estuvieron explicando el significado de cada uno: “El Hotel de los muertos”, “Buenos deseos”, “La calabaza mágica” para que la mujer tenga hijos. En su día era una casa defensiva y llegaba a ser autosuficiente, la llaman “empluvé”, recoge el agua de lluvia del techo de paja en un pozo que tiene en el centro y está toda hecha de barro.

De allí fuimos a Oussuye a comer y a ver el centro de transformación de mermeladas, pero estaba cerrado. En el restaurante conocimos a Dominique y le dimos el ordenador portátil que llevábamos. De allí nos fuimos a coger el barco que iba a la Isla de Caravane. Te hacen pasar un control policial y te vuelves al barco. ¡no se os escape una foto a los militares y os vean! ¡Si nos pillan haciendo alguna foto podemos tener problemas! – Dijo Demba, Por fin llegamos, por el camino vimos delfines.

La isla es espectacular, dimos una vuelta, visitamos el cementerio, muy curioso. Cenamos en el hotel y fue un descojone general cuando empezamos a hablar de “Sara Carbonero y los travestis”. Aida se tuvo que levantar de la silla porque le iba a dar algo y contagió su risa a todos. Con el follón que estábamos armando apareció una señora española que estaba en el hotel con su sobrina supongo que para hacer un poco de amistad y que ésta saliese un poco con nosotros ya que debía de estar un poco aburrida de estar todo el día con su tía, pero yo creo la chica prefería irse con los “leones”, como llamaba Demba a todos los chavales jóvenes y fácilmente enamoradizos de la isla.

Fuimos a un espectáculo de “Yimbé” (tambores) que hicieron en “El Calipso”. “El Calipso” durante el día debe ser una tienda de ropa, porque tenía vestidos colgados de las paredes, pero de noche era “Centro de Espectáculos”, y allí apareció un conjunto musical formado por cuatro que a medida que se iban cansando de tocar se iban yendo, al final sólo quedó uno. Creo que Demba debió decirle que había un grupo de españoles, y deferencia a nosotros nos cantó un “Guantanamera” que la verdad es que no pegaba nada. La primera vez que dijo el “Guantanamera” aquello parecía “el aullido de un lobo” ¡qué susto!, yo que estaba tan tranquilo…, pero, dicho sea de paso el yimbel no lo tocaba mal. ¡Es que todo es mucha tela! Después tiró de repertorio y nos obsequió también con una canción en español que más o menos decía esto: “Oye, tenemos que hablar de los problemas del mundo, …Guinea ha muerto, …Mali ha muerto, …Senegal ha muerto, … todos han muerto… oooé, oooé…”, Demba se la sabía muy bien. Bueno… La que sí me gustó, es una canción que se llamaba “Talibé”, niños de la calle. Una cervecita Flag y a la cama.

28 de enero de 2013.

Esta noche me he formado un lío tal con la mosquitera, la manta y la sábana que creo que estuve durmiendo en plan murciélago toda la noche, todo enrollado colgado mirando hacia abajo. Además pasé un frío que no veas, ¡con el calor que se supone íbamos a tener! Para colmo por la mañana Bego me dejó encerrado en la habitación, es que en este hotel han tenido la feliz idea de poner en las puertas de mosquitera unos pestillitos por dentro y también por fuera por fuera para que no entren bichos y Bego al salir lo ha cerrado. Menos mal que he visto pasar a una limpiadora por la ventana del baño y le he podido decir que me abriese, a ver yo reconozco que si la situación hubiese sido al contrario, no sé si hubiese abierto a un tipo que estuviese dentro de un baño y me dijese por la ventana que me abriese la puerta señalándole con el dedo, gracias a que al final me ha entendido lo que le quería decir que si no no salgo de la habitación en todo el día. ¡Vaya, cómo he empezado hoy!

Desayunamos en la terracita del Hotel y nos fuimos a visitar la escuela de Hitou que está enfrente cruzando el río Casamance. Navegamos entre manglares hasta que llegamos a la entrada señalizada con un fetiche. Han hecho una especie de dique con conchas hasta que se llega a una ceiba muy grande en la que la gente del pueblo deja lo que se encuentra por el camino y no es suyo.

Al principio del pueblo nos encontramos unas casas, todas con su fetiche en la entrada, y al final hay una escuela. Estuvimos con el profesor y los niños, nos contó que necesitaban una valla para el colegio por la seguridad de los niños y hacer un espacio para poder meter material escolar. Les entregamos un montón de material escolar. El profesor nos dio las gracias, y algunos de los niños cuando los señalaba el profesor se presentaban y contaban lo que hacían en el cole, etc. La escuela muy chula y los niños super obedientes. Comimos, ya de vuelta en el Hotel. Se me olvidaba que vimos delfines a lo lejos y una mariposa que iba tan rápido como la lancha a nuestro lado, ¿no me explico cómo pueden volar tan rápido?

Dimos una vuelta por la playa, y por la tarde vimos una iglesia de estilo bretón que todavía existe, síntoma de la importancia que tuvo la isla en su día, aunque si no la arreglan se va a caer, porque está hecha una pena. Comimos unos “coquitos” buenísimos que cocinaba una señora de allí que conocían Judit y Marc. Y luego estuvimos con la familia de Demba en su casa, y nos invitaron a coco y té. Cenita en el hotel, y las mujeres del pueblo habían preparado una fiesta en la terraza. Se pusieron a bailar todas, al final una risa porque todos acabamos haciendo el bailecito.

Se me olvidaba comentar que habíamos encargado ropa en “Paco Caravane” (no “Rabán”), una falda para Bego, un pantalón para Iciar, un vestidito para Erika y una camisa para mí, y nos lo trajo al hotel a las ocho, un tipo estupendo y buen modisto, muy recomendable.

Después del baile nos fuimos al “Calipso” otra vez, como la noche anterior, y estaba cantando otra vez el mismo, pero afortunadamente no cantó el “Guantanamera” otra vez, menos mal. A Aida le empezaron a atacar los “leones” y tuvo más de veintitrés proposiciones de matrimonio. El cachondeo seguía porque cuando volvíamos al hotel, todos los “leones” nos seguían. Encima ella los hablaba en “wolof” y ya se quedaban descolocados toda la noche. Dormí bien, esta noche no me he enganchado en la mosquitera.

29 de enero de 2013.

Ultimo día, nos montamos en la barca que nos llevaba a Zinguichor y toda la gente del hotel nos despidieron bailando desde la puerta del Hotel, ¡Kassoumay! ¡Kassoumay ver! Caravana es una isla preciosa, en realidad no tiene nada, pero tiene mucho. Sus gentes se vuelcan con los visitantes, y muchos hablan español.

Judit y Marc se casaron allí, y por lo visto tuvo que ser un espectáculo, ya veremos el vídeo. Incluso están estudiando wolof -la lengua de Senegal-, aunque la lengua propia de allí es el diola, pero todo el mundo lo habla. Bueno, llegamos a Zinguichor y fuimos a ver la huerta que Yaakar ha hecho allí. Vimos los progresos que están haciendo: Tomates, lechugas, zanahorias, berenjenas, pimientos, remolachas, cebollas… ¡muy bien! Además cuentan con mucho agua, conté cinco pozos.

Desde allí nos fuimos al centro de transformación de las mermeladas. Compramos de tres clases: zizak, mango y pomelo. ¡Buenísimas! Antes de comer fuimos a la maternidad de Cap Skrim en Cabrousse, muy cerca de Guinea. Fue muy emocionante, porque habían nacido cuatro bebes. Hicimos fotos. Pasamos por Oussuye, pero no pudimos ver al rey. Parece ser que hay que pedirle cita previa. Y ahora estamos volando hacia Dakar (en un avión a hélice) donde hemos quedado con Kristo “El rastafari”. Como Marc, Judit y Aida se quedaban en Zinguichor nos despidieron bailando por la ventana del aeropuerto. Lo hemos pasado muy bien con ellos, prometemos ir a Villafranca a verlos alguna vez.

Llegamos a Dakar, y nos estaba esperando “Kristo”, la impresión que nos dio el aeropuerto de nuevo fue que era “incluso bonito”. Hay que tener en cuenta que nunca hemos llegado “de día” a Dakar. Además coincidió que venía el Presidente de Senegal de una reunión económica de no se de dónde y estaba todo militarizado. Como era pronto dejamos las maletas en la consigna del aeropuerto (2800 CFAS), un poco caro y nos fuimos a dar una vuelta a un pueblo de al lado del aeropuerto que se llama Mboor.

Allí estuvimos con unos amigos de “Kristo” escuchando música en la calle. Sacaron unas guitarras, unos yimbel y otros instrumentos, y allí pasamos un par de horas hasta que anocheció. Tocaban muy bien, eran casi “rastafaris”, pero nos explicaron que ellos eran de “Tubá”, la capital religiosa musulmana de Senegal, …pero los peinados eran de rastafari. Cantaron canciones de Bob Marley y senegalesas. Tuvimos la mala sombra de que se nos pusieron dos perros al lado llenos de pulgas, nos empezaron a picar a todos y nos tuvimos que ir. Hicimos fotos.

Cenamos en una pizzería y Kristo nos contó que hacía mucho que no tocaba la guitarra (la toca de maravilla), y que no le gustaba tocarla sólo porque tuvo una experiencia rara como si al tocarla “se sentase alguien a su lado”. Se lo contó a su madre y ésta le dijo que dejara de tocar sólo. La verdad es que nos pareció una persona con mucha sensibilidad. Espero que le vaya bien en la vida, creo que nos dijo que iba a ser cura. Es de religión cristiana, nos explicó que es normal que en una misma familia haya miembros que sean musulmanes, católicos y animistas. El es de la Isla de Caravane y ahora vive con su hermana en las afueras de Dakar.

Para volver al aeropuerto, como no pasaba ningún autobús y nos quedaban las CFAS justas para pagar la consigna de las maletas, nos montamos en una “guagua” senegalesa de las que van con la puerta abierta, ya para completar la experiencia senegalesa total. Y aquí termina la crónica de seis días, no sin antes pedir disculpas por si no figuran bien puestos los nombres de las ciudades y las palabras y expresiones en Diola (“Kassoumay”, hola en diola, que por lo visto se escribe de una manera indescifrable según Marc). Nos vamos con la sensación de que todo va funcionando y que cada vez va a funcionar mejor. Se nota la ayuda y la labor que Yaakar Africa está haciendo. El dicho “todo suma” en esta labor se nota en cada pequeño detalle, se nota hasta en la simple sonrisa de un niño que se queda alucinado cuando alguien le da un pequeño detalle que no vale nada. Me quedo con esa foto.

DAKAR, 30 de enero de 2013. (quedan 10 minutos para la una de la mañana) ¡A dormir! Buf, cero grados en Madrid.

ALFREDO GUTIERREZ

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